Chao 2016: a lo bien!

31/12/16 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Por: Fabrina Acosta Contreras

“Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras"
 William Shakespeare

El título de esta columna (que he decidido sea la última de este año) me recuerda ese enunciado de los jóvenes de Bogotá con los cuales, trabajé hace algunos años, debo confesar que me parecía un enunciado “ordinario” pero precisamente apelo a esa expresión porque quiero sonar lo más espontánea y sincera posible; esto que haré es una catarsis necesaria y salvadora, lo primero es la gratitud por la vida, por el milagro de estar respirando aun y ver a mi alrededor a gente que amo y me ama.

Pero este año fue un tornado de emociones y experiencias que inevitablemente estremecen el alma, perdí cuatro de mis amigos, mentores y aliados; se fueron con la rapidez que suele tener la muerte, así sin preparar a nadie, incluso sin un ápice de solidaridad, vi partir a los aliados que aportaron mucho a mi vida y que sin rendirse en la lucha por la vida, la perdieron pero siguen siendo nuestros ganadores; lloré lo que en años anteriores no había llorado y creo que eso se traduce en muchos aprendizajes y cambios; y como una forma de danzar dichas lágrimas, espero que estas letras representen un aplauso que llegue hasta el cielo y haga sonreír a esos seres queridos que se fueron este año, en especial a mi querida e inolvidable aliada Isabel López y a mi amigo Eduardo Pinto.

A lo bien, quiero despedir este año con la esperanza de que el próximo tendremos más cultos a la vida que a la muerte, puedo parecer una pesimista lejana al eterno optimismo fabrinista, pero advertí que esto sería una catarsis; claramente es hora de nuevos tiempos, de tejer transformaciones y esperanzas, de superar la complejidad de un año bisiesto, en el que no solo despedí por causa de la muerte física a personas que amé sino que debí sepultar en verdaderos actos de amor a seres que siguen transitando mi vida y mis alrededores, a quienes debí reinventar para ejercer la paz y no la guerra, porque eso nos deja la cosificación de la humanidad, amistades que se fracturan por intereses egoístas o festivales de egos.

Pero todo es necesario para crecer, la mejor vía no es victimizarse sino fortalecerse y llenarse de motivos para seguir viviendo con la precisa convicción de que la reseca muerte no nos encuentre sin haber hecho lo suficiente, por eso, revierto la melancolía que restringe las emociones creativas y transformadoras, para decir, a lo bien 2016 te doy una buena despedida con sabor a sacudida y a despertar; es hora de destapar conductos y propiciar nuevas realidades, para ello es necesario sumar cadenas de afectos y ver a esos nuevos regalos que la vida nos permite como aliados o aliadas de mil ocurrencias, eso nos falta, volvernos una plataforma de apoyo, una inmensa red de alianzas donde unos y otros compartamos nuestras fortalezas, porque no sirve de nada tener algo y no ponerlo a la orden de los demás.

Le digo chao al absurdo pesimismo, al rencor, al dolor y al miedo; este 2016 puso a prueba ese complejo tema de la paz, no hablo la de los protocolos, mesas o acuerdos; me refiero a la que se construye en la propia casa, es decir, en nuestros cuerpos, almas y espíritus, en nuestros pensamientos y nuestro universo familiar, social o cultural, ese cercano que pone a prueba nuestros discursos pacifistas, nuestras capacidades de rehumanizarnos y sobreponernos al facilismo del conflicto, de la rabia y de la guerra que armamos ante cualquier simpleza; chao a lo bien chao 2016 - activaste el fuego más poderoso ese que se requiere para pulir de la manera más fina el oro, quema ¡si claro! quema y bastante, pero al final queda el resultado de un mejor ser humano, eso espero y eso esperamos quienes sabemos que amar es urgente y transcender a las violencias y las crisis también; chao 2016 y bienvenido 2017 el cual, anhelo me regale más motivos para sonreír, más razones para crear y más esperanzas para seguir; escribir es mi salvación y mi real pasión, espero seguir tejiendo reflexiones siempre con el estilo constructivista que impide resignarse aun en medio de los más impactantes caos.


Sigo firme, siendo una eterna optimista, a lo bien chao 2016! Quiero menos lágrimas y más sonrisas.

JOSE ENRIQUE: la nueva promesa de la medicina.

19/12/16 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Por: Fabrina Acosta Contreras. Siempre me inspira escribir sobre historias que demuestran que la guajira y en especial mi tierra - Villanueva - es la cuna de grandes talentos, de hombres y mujeres sensibles, inteligentes, comprometidos y visionarios.

Hoy quiero hablar de un joven amante de las buenas costumbres pueblerinas, de la cocina criolla, del vallenato tradicional, de la vida familiar y un fiel apasionado de la medicina. Jose Enrique es un joven que como muchos, sale de su tierra a cristalizar sus sueños profesionales y lo logran, hoy exalto su disciplina y claridad en las metas, pero también es importante mencionar todo lo que debió ocurrir para que su camino académico se hiciera transitable, y es el apoyo de sus padres José de Jesús (el Chule) Acosta, María Laura Maestre, sus hermanas luisa Elena y linda Juliana,  y el de toda su familia que con la confianza y los buenos consejos aportaron a que hoy la sociedad reciba a un nuevo profesional, uno que demostrará que La guajira es tierra fructífera que ha parido grandes personajes.

Estoy segura que no será un médico más, porque su humanidad, su pasión y su compromiso con el arte que ha escogido para servir a la sociedad, le permitirá ponerle un sello propio de la estirpe villanuevera, aquella que se impone positivamente como los vallenatos que resuenan en el mundo entero en voces nacidas en la tierra del cerro pintao, como las arepas de maíz que muchos recuerdan que fueron hechas por mujeres como su abuela Luisa Bolaño y en la actualidad por su tía la Ona Acosta o su prima La negrita Rodríguez, o la buena práctica médica que le ha antecedido como la de su primo José Carreño; por esto y muchas razones José Enrique tiene una historia y un presente que le permitirán escribir de la mejor manera su vida profesional y no dudo que el hará honor a tal herencia.

Conozco a Jose Enrique desde que estaba en brazos, se de sus buenas costumbres, de su humildad, el respeto por sus mentores, la admiración que guarda por cada sacrificio que han hecho sus padres para darle lo que hasta ahora ha logrado; hoy puedo decir, que estas historias son las que la guajira debe exponer al mundo, esa que demuestra que las oportunidades son para quienes están dispuestos a salir de su zona de confort y entregan todo por sus metas; como guajira estoy orgullosa de escribir esta buena historia y exaltar que cuando algo se quiere, se logra; a pesar de los obstáculos puede más la perseverancia que las dificultades.


Que la Guajira y el mundo sepan que ahí está la nueva promesa de la medicina; y termino estas letras confiada en que esta historia como muchas más serán las que marquen la apertura de nuevas y mejores realidades para nuestro territorio. Buen viento y buena mar Chule Junior, demuestre con categoría la casta Acosta y villanuevera.

El General Silvestre del Vallenato

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Por: HERNÁN BAQUERO BRACHO. Beltrán Francisco Dangond Celedón, fue el general de la guerra de los mil días que tuvo Villanueva y La Guajira en esas calendas departamento del Magdalena. Fue nombrado por decreto No. 385, del 16 de septiembre de 1903 por el ministro de guerra de la época Alfredo Vásquez Cobo, cargo a que llegó después de haber sido coronel en la misma guerra fratricida que enlutó a Colombia. El general Dangond fue senador por el Magdalena Grande, hombre de empresas, agricultor y ganadero y famoso por las canciones del maestro Rafael Escalona que en la serie de televisión le dio vida el recordado Álvaro Ruíz como el general Dangond, hombre enamorado que ya viudo dejó su corazón en El Molino con su famosa molinera (Olga Zabaleta) y quien murió en Valledupar en noviembre de 1965. Este es el general del partido conservador, hombre de leyendas en sus diferentes facetas. El general Dangond era primo hermano de otro gran empresario como lo fue Francisco “El Mono” Dangond o también inmortalizado por escalona como “El Tigre de las Marías”, pues “El Mono” Dangond era el abuelo de Silvestre Dangond, quien viene a convertirse por todo lo que representa en el Vallenato en el general de nuestra música.

La cadencia en su voz, sus aires musicales, sus interpretaciones con su deje musical, su manera sin igual y su llavería con Lucas Dangond de San Diego, hacen Silvestre, el artista que enloquece más a su fanaticada, que cambia de  ritmo de manera prodigiosa  y en cada una de sus presentaciones es un “showman” en el género de nuestra música vernácula. El único de los artistas del género Vallenato que llena el Parque de la Leyenda Vallenata

Debido a la cadencia y la forma interpretativa que lo caracteriza en su cantar ha logrado posicionarse como el mejor, en los actuales momentos, dentro de su estilo. A pesar que las casas disqueras han desempeñado un tan funesto papel en el envilecimiento de este género musical, con la aparición de “La Nueva Ola”, y siendo Silvestre perteneciente a este nuevo género, ha mantenido las raíces, la cadencia y el posicionamiento del género vallenato y de ahí, el éxito, las ventas millonarias y la lista interminable de contrataciones a todo lo largo y ancho del país. El vallenato se ha nacionalizado, internacionalizado y popularizado comercialmente gracias al aporte no solo de Silvestre Dangond, sino de los artistas reconocidos como el Grammy Latino Jorgito Celedón.

Nada tan difícil para mí como hacer un análisis y describir quien está en la cima del vallenato,  de estos artistas que ondean el arte y la cultura con orgullo patrio. Pero el escrutinio que hago es sin pasiones, y sin subjetividad, sino con hechos de lo que sucede en el folclor vallenato. A mi juicio lo peor que podría pasar es que, como ya se ha intentado varias veces, se desarrollara una cátedra de vallenatología, donde existen expertos en el tema como Abel Medina Sierra, Julio Oñate Martínez, Ariel Castillo, Tomas Darío Gutiérrez, sin olvidar a la que mejor daba cátedra como la “Cacica” Consuelo Araujo Noguera, se volviera “Científico” el entender una parranda, o se pudiera programar en un computador una composición. 


La parranda, las presentaciones en vivo y el estado del alma, en cada producción musical y en cada presentación, le imprimen magia y ensoñación, así como el temple y el profesionalismo que trasmiten los artistas vallenatos, no son transmisibles a quien no las ha vivido y Silvestre Dangond en todo eso, le ha tomado ventaja a sus colegas. Él tiene un pega pega con la fanaticada, un imán de sintonía y un ángel de simpatía que lo hace tan singular y de allí, que sus canciones y su estribillo se oyen, se cantan y se sienten en los miles de aficionados que acuden a cada presentación suya.


El vallenato de Silvestre Dangond, tiene fusión, posee “Nueva Ola” pero ante todo conserva intacto las raíces del género, lo demás es el espectáculo original que le imprime en cada presentación y se entrega con el alma y el corazón y es cuando el escenario se vuelve una locura musical. Quien diga lo contrario, o está ciego o no quiere ver o no quiere vivir la realidad   de un artista fuera de serie que ha revolucionado el vallenato. ¿Pa que más? Silvestre Dangond definitivamente es el General Dangond del Vallenato, en los tiempos modernos. En Febrero del año que entra, sale una nueva producción musical, donde viene con cuatro temas netamente vallenatos y como es de esperarse será un éxito y un espectáculo musical, en cadencia y en melodía. De eso no queda la menor duda.

PONCHO COTES JR, un año de tu partida

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Por: HERNAN BAQUERO BRACHO. El 4 de Diciembre, se cumplió un año de la partida del mundo terrenal de nuestro amigo Poncho Cotes JR, el rey indiscutible de cuna, el villanuevero mas villanuevero, el compositor costumbrista que dejó con sus 50 canciones un gran legado a la música tradicional Vallenata, el único en su historia musical que tarareaba sus canciones a punta de silbidos, el parrandero insigne que en una parranda hacía sentir a los presentes el faracateo de la melodía y también de las risotadas con sus ocurrencias, el amigo sin igual que con otros como Cao Mendoza, José Casquita, Beto Barros, Israel Romero, Daniel Celedón, José Calixto Quintero, Rodrigo Daza Cárdenas, Álvaro González, entre otros, fundó el mejor tertuliadero de música vallenata que ha tenido Villanueva; el enamorado sin par que con su reina que le entregó Dios, Betty Leonor Mendoza, se amaron hasta el día de su muerte y ella con esa nostalgia y ese guayabo no le pasa al contrario se vuelve más nostálgico y cuando le hablan de su amor no puede contener el llanto, el amigo incondicional de su hijo Héctor, el verseador original de esa música que es magia y es poesía, el que cantaba con el alma y con los sentimientos hechos canciones, en fin el trovador villanuevero que ya no se siente con su presencia pero que se recuerda con su ausencia.  

El talento de los villanueveros. La versatilidad de los grandes acordeoneros villanueveros como “Emilianito” Zuleta Díaz, Israel Romero Ospino, Egidio Cuadrado Hinojoza, Orangel “El Pangue” Maestre Socarras y Andrés “El Turco” Gil, de los mejores con que cuenta la música vallenata en su trasegar histórico, sin duda, ha jugado un papel preponderante, pero no ha sido lo único porque talento han tenido y tienen y de sobra, en su gran mayoría, el común de nuestra gente. Complementado con artistas de la misma tierra como “Poncho” Zuleta, “Jorgito” Celedón, Jean Carlos Centeno, Junior Santiago y Daniel Celedón, que se han convertido en estandartes del folclor colombiano. Pero ahí no para la cosa porque unido a lo anterior se encuentran compositores de la talla de Rosendo Romero, “Beto” Murgas, Julio Oñate Martínez, Idelfonso Ramírez Bula, “El Cacha” Acosta, Luis Murgas Rumbo, José “Casquita” Mazeneth, Álvaro González, Jesualdo Fernández Valverde, Alonso Quintero, José “Cachete” López y  Javier “Yeska” Rodríguez, conforman el mejor cuadro que la música vallenata haya podido plasmar y de ahí  que Villanueva se encuentra en la cúspide de la creación de la música vallenata.

Las castas y los ancestros son factores naturales que influyen en la calidad tanto del hombre como de algunos animales. El perfil poético y académico que observamos quienes fuimos alumnos de Poncho Cotes Queruz, quiso la naturaleza reflejarlo  en sus hijos de los cuales siempre estuvo orgulloso. Los tres monitos ubicados en otros ámbitos en donde han descollado prueban la regla de la calidad, pero esa luz con la que más brilló el inolvidable Poncho Cotes- el autor del merengue inmortal, “tiempos idos” – no se fue a los contornos del más allá, quiso Dios dejarla con más ahínco en uno de sus hijos que sin ser monito – hijo de Thelma Ovalle, la hija de “Ovallito” y famosa en el canto también inmortal de Escalona, “La ceiba de Villanueva”  y quien fue el segundo gran amor de una de las figuras más excelsas de la música vallenata ha brillado majestuosamente, me refiero a Poncho Cotes Jr, como se le conoció artísticamente en el folclor o Lázaro Alfonso Cotes Ovalle que fue su nombre verdadero, quien abriéndose paso con su multifacéticas aptitudes, el proceso histórico del folclor se hizo sentir y vivir como uno de sus más grandes pilares.

Poncho Cotes Jr, representó la verdadera estampa de su padre. De él heredó la lírica, lo parrandero, un genio de la composición con un estilo único en el Vallenato y esa melodía que imprime a sus canciones, solo la posee Poncho cotes Jr en su género, no existe otro compositor de esas calidades y de esas cualidades en el Vallenato costumbrista. A Poncho Cotes Jr, lo podemos catalogar como cantautor, como parrandero insigne, arreglista musical, el único compositor que tarareaba una canción a punta de silbidos y en esto no lo ha imitado nadie; pregonero de hechos y costumbres de nuestros personajes del folclor. La calidad de este recurso humano tiene tanta casta que orgullosamente lo vimos ejercer su función académica en la ciencias contables, es egresado de la facultada de contaduría de la Universidad Autónoma del Caribe, cuya esencia lo identificaba  como el axioma que no necesita demostración, porque su ancestro y origen quiso ver en él la reiteración del intelecto de Poncho Cotes Queruz.

Su sintaxis musical se leen, se cantan y se sienten profundamente, a pesar de su ausencia cuando invocamos a : “La parranda y la mujer” , inmortalizada por Jorge Oñate y Emilianito Zuleta en el año de 1975; “Yo soy tu negro”, también inmortalizada por el ruiseñor del Cesar y el inolvidable Rey de Reyes Nicolás “Colacho” Mendoza; y así ha permanecido en el tiempo y en el espacio generando canciones imborrables en nuestra música vernácula, más de noventa canciones grabadas por los mejores intérpretes así lo confirman: “Porque tengo que ser yo”, inmortalizada por “Beto” Zabaleta y el “Pangue” Maestre; “Le dije que no”, inmortalizada por los Hermanos Zuleta; el “Pataleo”, inmortalizada por el Binomio de Oro con Rafael Orozco; “Cuando me vaya”, inmortalizada por Pangue Maestre y Silvio Brito; “La parranda Blanca”, inmortalizada por Jorge Oñate y Alvarito López; “Corazón sinvergüenza”, inmortalizada por el Binomio de Oro, siempre con Rafael Orozco; “Payaso”, inmortalizada por Miguel Herrera y el Chiche Martínez; “El corazón del Pueblo”, “Quiero llorar contigo” inmortalizadas por Jorge Oñate y Juancho Roiz; “Esta vez le dije que no”, “Se equivocó”, “ahí va la que a mí me gusta”, inmortalizadas por los Hermanos Zuleta; “Dime Tú” , “El ruego de un trovador”, inmortalizadas en la voz de Jorge Oñate; “Por qué mentiste”, “Que es lo que quieres”, inmortalizadas por los Betos, Villa y Zabaleta; “La mentira de tu amor”, en la ejecución inconfundible de los Hermanos Zuleta; “él”, El toba y Emilianito Zuleta y la más reciente producida por el Grammy Latino Jorgito Celedon y Jimmy Zambrano: “Si fuera como yo”. Ahí nos podemos dar cuenta de la versatilidad, de lo productivo que ha sido Poncho Cotes Jr, para la música Vallenata  y de que permanece activo y victorioso en la competencia del canto y de la composición. Podemos afirmar que este artista Villanuevero, fue un señor compositor en todo el sentido de la palabra y no un componedor como aparecen muchos de los de ahora, a los que se refería la heroína del Vallenato, Consuelo Araujo Noguera y de los comentarios acertados del Maestro Rafael Escalona Martínez.

Sin olvidar a otros grandes que se han ido, pero que permanecen en el recuerdo  de esta música que es magia y es poesía. Emiliano Zuleta Baquero, Escolástico Romero Rivera,  Antonio Amaya, Reyes Torres, alumbran con su antorcha de lo que representaron en el mundo terrenal, junto a “Poncho” Cotes Queruz y su hijo “Poncho” Cotes Junior, y con ello se reafirma en su composición inmortal que aquí queda el cielo y que recordar tiempos idos, es la mejor manera de homenajear su legado musical. Por ello Villanueva no olvidará jamás a este gran trovador  que en la 38 versión del Festival Cuna de Acordeones, le hizo un gran homenaje por toda su trayectoria musical y es la hora que se sienten y se tarareen sus estrofas de sus cantos, con las melodías y los dejes musicales del compás de la escala, lo requieran para lograr el ensamblaje perfecto de los versos con la melodía, las palabras se recortan, estiran, encogen, se alegran o se ensanchan o simplemente se inventan ese faracateo, creado por todos ellos  por la imperativa necesidad de hacer grafico el sentimiento.  Poncho Cotes Junior, la música vallenata te agradece todo el aporte que le diste con tus canciones y eres inmortal no solo para Villanueva y su festival cuna de acordeones sino también para el festival vallenato, el festival nacional de compositores y de toda la sabana donde eras un ídolo y un rey de la canción inédita.

Los Cachas de mi Pueblo

1/12/16 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!

Por: Raymon Guillermo Sales Contreras. “…Esas mañanitas de invierno me enguayaban, me recuerda a Villanueva, me recuerda mi niñez, en ese pueblo disfrute tantas mañana esos tiempos se me han ido, mas nunca los vuelvo a ver…”. Emiliano Zuleta Díaz.

De esas cosas que se le despiertan a uno en una mañana citadina de esas que hacen parte del entorno climático de nuestra querida Bogotá, en ese trayecto desde mi domicilio familiar a la correspondiente sede de trabajo y todavía con la satisfacción y la euforia de tener en el gabinete departamental, un insigne representante de nuestra estirpe villanuevera; se me vino a la cabeza de como pierden relevancia los nombres de algunos paisanos y amigos y prevalece el apelativo o remoquete que impera en la cotidianidad de nuestra región Caribe.

El Cacha Ustariz, impecable servidor y hombre de servicio que nace del vientre bendito de una mujer que fue para todos, una madre, abuela y confidente, Margot Mendoza, no prevalece el nombre si no su apelativo que identifica su estructura de valores y grandes principios.

El Cacha Acosta, excepcional ser humano, compositor y maestro, que con su vocación de docente ha educado muchas generaciones que lo identifican como ese guardián donde sus alumnos agradecen que en su orientación y acompañamiento, permitió convertirlos en mejores seres humanos.

El Cacha Guillen, hombre humilde y noble, sinónimo de perseverancia y constancia que heredó de la señora Hilda, su madre ejemplar, el don de seguir degustando con sus pasteles, una tradición gastronómica que siempre degusta su paladar al lado de su ejemplar familia representada en su hermana Clara.

El Cacha Gil, digno representante de una familia tradicional y querida, que como ejemplo de unión familiar, han posicionado a sus integrantes, como esos hermanos progresistas y defensores de las buenas costumbres y los grandes valores, como Faber y Chiche Guerra.

El Cacha Mazeneth, sinónimo de nobleza y de familia prestante en su vocación de servicio, digno representante de una generación inquieta de crear nuevas propuestas y apoyar nuevos proyectos en pro del desarrollo de nuestro pueblo, para la muestra su combo “…Los Puyas…”.

El Cacha Céspedes, honorable servidor con vocación de servicio que con las herramientas de sus valores y principios, se posiciona como un nuevo representante de la nueva generación política de nuestro pueblo al lado de su ejemplar familia.

El Cacha Hernández, mi amigo y hermano del alma, magister y doctorado en humildad y nobleza, con título de soñador y colaborador empedernido, representa a la nueva fuerza progresista en cuanto a los retos que Dios disponga para él, Contador Público y Especialista en Gerencia Tributaria, hombre de fe y temeroso de Dios.

Dejo este relato con el respeto y el cariño que merecen de mi parte los antes expuestos, solo con el fin de resaltar sus grandes valores y el gran aporte que con sus familias han desarrollado para nuestro pueblo.

Con el cariño y el respeto de siempre.

Raymon Guillermo Sales Contreras

Columnista Villanueva mi@

Rita Contreras: Una brújula existencial para la mujer de hoy

7/11/16 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Rita Contreras: Una brújula existencial para la mujer de hoy

Por: Maria Ruth Mosquera

“Las mujeres como ella deberían escribir un manual de vida al que pudiéramos acudir mujeres como yo cada vez que urjamos de inspiración para seguir siendo y haciendo”, reflexionaba Sofía. No terminaba de entender por qué el encuentro con aquella matrona le había causado esa sacudida en su más íntima humanidad. Avanzaba a paso lento sin tener un destino definido; sólo intentaba digerir esa experiencia, convencida de haber tenido acceso a una brújula existencial que señalaba a una vida en su forma más elemental, sin tiempos ni prisas, a salvo de los prejuicios sociales y las ansiedades protagónicas del ego.

Fue a dar a la plaza principal del pueblo y sentó en una banca a cavilar. Pensaba en su vida, en sus luchas propias, sus renuncias, los precios sociales que ha pagado para ejercer su libre albedrío; pensaba en esa mujer: Rita Contreras, ¿Cómo es posible que a esa edad pueda ser dueña de tanta lucidez, de tanto aplomo, de tanta vida?, se decía en un monólogo silencioso. Y revivió en su mente el vivificante encuentro.

La encontró sentada en una silla de madera y cuero. Tenía puesto un vestido de rayitas blancas y negras con encaje fino y zapatos blancos; aretes y dos anillos color plata como su cabello, que llevaba recogido en un moño; un pañuelo en su regazo. Frente a ella estaba el caminador con el que hace poco reemplazó el bordón al que había acudido por demanda de los años. “Rita Lucila Contreras Cabrera, nacida el 31 de octubre de 1911, en Villanueva, La Guajira”, dijo con voz firme y una sonrisa amplia que de acentuó los pliegues longevos de su rostro.

Ella creció en un tiempo en que el mundo era teatro de respeto, ética y laboriosidad; en el que se jugaba con los hermanos a la ‘gallina ciega’, al ‘escondido’ y otros entretenimientos infantiles que traducían camaradería e implicaban al ser humano de cuerpo presente; haciendo un cultivo frondoso de afecto y dulzura del que sigue cosechando frutos hoy, más de cien años después.
De sus mayores heredó el ‘don de gentes’, la responsabilidad para vivir y también la coquetería femenina que la hacía emperifollarse con zarcillos y aretes para ir a los bailes y dejar una estela de muchachos enamorados y dispuestos a dejarlo todo por esa jovencita hermosa de apariencia y esencia. “¿Qué si tenía pretendientes? ¡Claro!”, enfatiza ella y añade que le fascinaba bailar en las Colitas y Cumbiambas de sus años, sosteniendo espermas encendidas en sus manos.
Se casó muy joven, parió diez hijos y enviudó temprano, un 22 de diciembre cuando su esposo estaba en la gallera apostando a los gallos y en medio del contentamiento cayó fulminado por un infarto que se le llevó en un santiamén.

Entonces Rita se vio frente a su realidad: Con unos hijos chiquitos, con su duelo del alma, sin su esposo y compañero de días. Lloró, se enojó con el destino, exigió inútilmente explicaciones; pero luego secó sus lágrimas y se irguió frente a su circunstancia, echando mano de todo el brío que almacenaba en su ser y del profundo amor de madre que la surtía de la fuerza necesaria para saltar de la cama a la una de la madrugada para ir al río a cargar el agua, como actividad primera de una faena cotidiana de diecinueve horas.

Los suyos eran días sin recesos, con el tiempo justo para cortar la leña, sacar el mugre de la ropa a punta de manduco, pilar maíz, hacer las arepas de queso, tostar y moler el café, preparar las bolas de cacao, buscar el bastimento, pelar la gallina y guisarla para alimentar a sus hijos; en fin, para cumplir con sus fuerzas las tareas que antes eran de dos. “Yo molía la sal en piedra”, dice. Se acaricia las manos, se las mira y exclama: “Las manos se me torcieron. Es por las arepas que había que asar”.

Aquí, Sofía es despertada de su embeleso por la imagen de su propia abuela – Inés – y aparecen en su mente imágenes de las arepas de maíz con afrecho que ésta molía y asaba exclusivamente para ella; escucha en su subconsciente sus carcajadas y proverbios y concluye que los viejos añejan tantos refranes como sabiduría. “Los rostros de las abuelas son como espejos en los que siempre deberíamos buscar nuestros reflejos”, se dice en silencio.

Escucha a Rita Contreras narrar episodios de la calidad de la vida en sus tiempos, lamentarse de las transformaciones de estos tiempos, que también ha hecho suyos. “Antes todo era más barato, la carne el queso; ahora no, ahora todo está caro, ahora no hay respeto; hay mucha violencia. Nosotros salíamos, paseábamos y todo era sano”. La observa con ternura, casi con devoción y la anciana le devuelve una sonrisa que lo inunda todo de paz.

Rita es una mujer autosuficiente que no tiene contraindicaciones en sus alimentos, que bebe dos copas de vino al día, que ríe a carcajadas, que conserva su matriz, que no tiene líos de hipertensión, azúcar, estrés ni ningún síntoma de los males del mundo de hoy. Este octubre, en el último día del mes, se despertará de nuevo a las dos de la mañana, pues nunca pudo escapar al hábito de madrugar; se bañará y se vestirá sola como lo ha hecho siempre, abrochando su sostén en su espalda, cuidando que su enagua esté a la altura adecuada y atará su cabello con un moño. Y se dispondrá a recibir a los suyos para celebrar sus 105 años, para seguir dando ejemplo a la humanidad, pero sobre todo a las mujeres de su linaje que miran en ella una especie de interdicción ante la debilidad. “No tendría derecho a ser cobarde, teniendo una Súper Abuela como ella”, dice Fabrina Acosta, una de sus nietas, quien asume con estoicismo, arrojo y fe los retos de la vida, en honor a esa mujer sabia y valiente a la que tiene el privilegio de abrazar y amar con reciprocidad.

Un suspiro profundo regresó a Sofía al parque de Villanueva. Observó las formidables ceibas que adornan las esquinas y concluyó que definitivamente Rita es una ceiba: Fuerte, imperturbable, abrigadora, confiable, de raíces vigorosas, de sombra que abriga el alma. Así se sentía Sofía: Sensible, transformada, a salvo; como si el diálogo con la centenaria mujer hubiera obrado en ella una cirugía intangible que te extrajo las vanidades, las zozobras causadas por lo material.

Esa noche, en sus oraciones incluyó una especial: La oportunidad de ver de nuevo a Rita, de verse en sus ojos, sentir sus manos añosas y sapientes, para que le infunda los bríos y apropiarse de ellos para sentir que siempre Rita, con todo lo que representa, estará presente, porque las mujeres como ella nunca mueren; se quedan aquí como una especie de cómplice psíquica de las mujeres a las que inspiraron, tal como la había inspirado a ella.



La Señora Rita, la de la sonrisa de 105 años


Por: Hernán Baquero Bracho.  ¿Qué se necesita para que un árbol sea bien plantado?, ¿Qué se necesita para que un árbol de buenos frutos?, ¿Qué se necesita para que ese árbol sea frondoso y de buena sombra? Son preguntas que obtienen respuestas rápidas y oportunas en el tema de las ciencias agronómicas. Así es también el ser vivo. Un ser humano bien plantado es aquel que es sembrado con amor y con buenas dosis de genética, de principios, de valores y ante todo de buena calidad de vida en su existencia. Un ser humano da buenos frutos, si proviene de buenos cimientos de una herencia ancestral y su vida ha estado más llena de virtudes y de buen comportamiento tanto en su unidad familiar, como en su comunidad. Un ser humano se vuelve estampa y orgullo familiar cuando procrea hijos que son el mismo ejemplo de donde provienen y lógicamente genera resultados extraordinarios con una familia que respeta y admira de lo cual ellos se sienten embriagados de ese amor, de ese orgullo y de esa admiración por el ser querido.

Ese es el caso de la matrona villanuevera Rita Lucia Contreras Cabrera, quien el pasado 31 de Octubre, llegó con la bendición de Dios a sus 105 años de existencia, que la ha convertido en un árbol bien plantado, que llegó a esta vida a dejar huellas indelebles del trajinar de su existencia de una vida llena de virtudes, de comportamiento sin igual para su familia y para su comunidad y que hoy con plena lucidez mental con una salud de roble, cuenta sus cuitas de lo que ha sido su existencia tesonera y con una familia numerosa a cuestas donde hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, continúa siendo la guía, la matrona y la líder de la familia Peña Contreras. ¡Qué ejemplo tan bello, de la existencia de una matrona ejemplar! De esa herencia ancestral proviene la escritora y líder de Evas y Adanes la psicóloga riohachera Fabrina Acosta Contreras y tantos retoños que son ejemplo en la sociedad villanuevera.

Unos días antes de su onomástico, el suscrito en presencia de mi amigo de infancia, su último retoño Venancio Peña Contreras, asi como también de Tere y Rodrigo, puse una vez más a prueba de la memoria prodigiosa y como en una película de ficción hicimos un recorderis de tantos vecinos que tras su ida a la vida eterna ella siempre los ha sentido en lo más profundo de su corazón y lo más asombroso me va dando nombres y apellidos, confirmando con ello que su vida ha estado llena de la magia del Señor Todopoderoso y junto recordamos a tantos vecinos de nuestro barrio El Arroyito hoy Las Delicias (Bueno y quién fue el bárbaro que le cambió el nombre) y uno a uno van desfilando por su memoria: Carmela López y el señor Castro, María Trinidad “Trine” Quintero, Florencia “Maencha” Nieto, José Rumbo, Teotiste Mojica, Felicita Contreras- su hermana- “Toñito” Acosta, Modesta Mendoza, Candelaria Olmedo, Lucas Contreras, Ana Julia Daza, Gonzalo Céspedes, María Baquero, “Beto” y Jesús Acosta Mendoza, Manuel Celedón, Manuel Dangond, “Juancho” Oñate, Silvia Rodríguez, “El Santo” Oñate, Eufemia Estrada, Bertha Nieto, “Caco” Quintero, Carmita Bracho, Ramona Pérez, Luciana Mendoza, Carmen “La Negra” Bracho, Digna Montero, “Lucho” Saurith, Ana Asunción Acosta, Josefa Bruges, Nicolás Camargo, Olida Pérez, Esperanza Martínez, Carmen Martinez, Isabel Mauricia Geovanetti, Cristina Cujia, Enrique Dangond, Rafael Contreras, Esilda Córdoba, José Escobar, Jaime Suarez, Eloisa Olivella, Carmen Bracho Arias, su hijo Alonso Peña, “La Neno” Daza, Santiago Altamar, Susana Núñez, Eusebio y Manuel Guerra, “El Sombe” Saurith, “Toño” Gallo, Jhonny Daza Mieles, “El Papi” Guerra, William Olivella, “Cheito” Daza, “Meche” Cuadrado, Olga Mieles, Rafael Daza, “Icha” Bracho y como está escrito en Eclesiastés generaciones van y generaciones vienen, pero Dios mantiene a Rita Contreras como árbol bien plantado, como testigo excepcional de tantas generaciones que se han ido, pero ella ahí con la misma sonrisa, el mismo calor humano y la misma Rita de siempre. ¡Dios continúa dándole y prodigándole la misma salud y la misma memoria!. La señora Rita con 105 años a cuestas, siempre con esa sonrisa que la ha caracterizado como una Bendición de Dios, lo enternece a uno con su sapiencia y sabiduría. 

El mal sonido del Festival

24/9/16 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Por: Raymon Guillermo Sales Contreras. “…Ya comienza el Festival, vinieron a invitarme, ya se van los provincianos que estudian, conmigo; ayer tarde que volvieron preferí negarme, pa' no tener que contarle a nadie mis motivos.

Yo que me muero por ir y es mi deber quedarme, me quedo en la capital por cosas del destino; Porque el medio de mis viejos es tan humilde, que me dan para venirme y en diciembre regresar, encerrado temblando escribí una letra, que detallen mi tristeza mi ausencia sentimental…”.

Otra versión más del Festival en mi Villanueva del alma, evento que por su tradición y cultura es merecedor de despertar todas las expectativas en lo que a juglares, dinastías, nuevas generaciones y verdaderos exponentes folclóricos y culturales representa al momento de ubicarnos como la Cuna de Acordeones y grandes exponentes de la música vallenata, eso es lo que dice la historia.

Comienzo este relato con resaltar el esfuerzo de los organizadores de la versión que acaba de finalizar y la disposición del pueblo villanuevero de volcarse todavía a los eventos y espacios culturales y folclóricos que hicieron parte de la agenda correspondiente a los 4 días del que fuera en su momento uno de los mejores festivales de la región.

Pero con tristeza tengo que manifestar que el ambiente que se evidenció en todos los espacios desarrollados, generó mucha inconformidad en lo que correspondió al inicio de los concursos y la logística necesaria o mínima para asegurar su cabal cumplimiento encaminado a la satisfacción del público presente, se pudo observar mucha improvisación derivada de la falta de planeación o de prevención en algunos casos.

Pero esta narración no solo es para dejar en conocimiento las situaciones deficientes o identificables como observador del evento, es para consignar lo importante que es informar a la ciudadanía con anticipación de las situaciones que se pueden presentar al momento de realizar estas actividades que si bien no fueron del todo eficaces, se notó un esfuerzo para que no se cancelaran y se cumplieran en la intención de sus programadores.

¿Yo no sé qué está pasando con el Festival Cuna de Acordeones, no tengo conocimiento de cuál es la metodología implementada para la realización de cada versión que lleva un año de anticipación para su organización y programación?, es necesario que se acabe el sin sabor que existe con la junta actual que no goza de la credibilidad y el posicionamiento necesario para poder convencer al pueblo villanuevero de lo que hoy en día ocurre con su manifestación insigne en lo que a folclor y cultura representa.

Invito a la reflexión para que rescatemos todo lo bueno que nos deja esta última versión del festival y sobre esas anécdotas, experiencias y debilidades, saquemos las oportunidades de mejora que nos permitan asegurar la eficacia, eficiencia y efectividad que conlleven a no tener ese mal sonido que hoy hace eco en nuestro pueblo y que solo arroja desacredito y apatía en nuestros coterráneos que hoy ven como se pierde el posicionamiento de lo que fuera el mejor evento cultural de la región.

Con el cariño y el respeto de siempre.

Raymon Guillermo Sales Contreras.

Columnista Villanueva mi@.

La paz, es un bien público.

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Por: Hernán Baquero Bracho. El Estado moderno en la versión de Hobbes surgió para evitar la autodestrucción de la sociedad dada la situación de guerra de todos contra todos, que era, a su vez, la inevitable situación de los seres humanos como producto de su egoísmo, de sus apetencias y deseos de acumulación y de denominación.

En la versión Hegeliana de la historia, la sociedad civil vive una situación de continua confrontación entre los intereses privados y por ello el momento positivo de la sociedad no se encuentra en la sociedad civil sino en el Estado, en donde debería materializarse el interés general, el interés público, es decir, el interés de todos o cuanto menos de la mayoría.

Pero también en las teorías contractualitas de poder, y pese a que su punto de partida es el opuesto, esto es, que los nombres en el estado de naturaleza vive en estado de armonía, recordemos aquí a Locke, siendo que postulan el Estado mínimo, sin embargo reconocen al igual que Hobbes y Hegel, que al Estado moderno deberá garantizar un mínimo de derechos dentro de los cuales ocupa el primer lugar el derecho a la vida.

La realidad, sin embargo, para nuestro caso, es que el Estado no garantiza ni siquiera un mínimo de derechos sociales y económicos – la ciudadanía social mínima -. Ni siquiera garantiza el derecho a la vida. Tal es el caso de nuestro país en el que se registran miles de asesinatos cada año, en donde el secuestro volvió a tomar auge, en donde hay una población cercana al 50% en situación de pobreza, en fin, en donde habría que poner en duda la existencia misma del Estado y de su legitimidad.

En la vieja declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, aquella aprobada por los constituyentes franceses el 14 de agosto de 1789, se dice con toda claridad que el Estado que no garantiza el derecho a la vida para sus asociados no tiene derecho a su existencia ni puede reclamar derecho alguno frente a los ciudadanos que se encuentran precisamente desprotegidos (art. 16). ¿Qué podríamos decir de nuestro Estado?

Esta reflexión viene a colación para referirnos a la necesidad que tiene la sociedad civil de retomar con fuerza la tarea de construir la paz. La paz deberá ser el resultado de transformaciones en el poder político, la recuperación de la política para que trabaje en dedicación con el bien común, en la materialización de los derechos de los excluidos, de los marginados. La sociedad civil y su agenda deben reflejar el empeño de trabajo para la superación de la pobreza y del “apartheid” social que vive la sociedad colombiana, por ello, debemos decirlo con claridad, la paz no será el resultado de las negociaciones entre la insurgencia armada y el gobierno, sino que brotará de la justicia social, de la lucha por la supresión de la exclusión y de la pobreza, y, obviamente del silenciamiento de los fusiles.

La paz en Colombia será el resultado de un nuevo contrato social, que tenga en su centro la refundación de la nación misma, la materialización de los intereses comunes, de los intereses del público.

La paz es un bien público y como tal corresponde a la esencia misma del Estado, de un estado al servicio de los intereses de los excluidos, de los marginados. Por ello se deben hacer grandes inversiones, lejos de ponerse al servicio de los grandes capitalistas, deberán ponerse al servicio de la economía campesina, de los millones de marginados que viven en la pobreza y en la extrema pobreza, de la redención de los más necesitados. Si esta es la base, la paz estará cerca, sino es así la paz, estará muy lejana.

Pensar en una paz democrática, supone necesariamente tomar en serio, quizás por primera vez en la historia del país, los intereses de las mayorías excluidas y marginadas.

Hernan Baquero Bracho

Villanueva mi@

 
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