El Caso Colmenares

18/10/12



El ser humano, a través de los tiempos, es poco lo que ha cambiado en su actitud ante la vida ajena –y más aún ante la muerte– sobre todo, cuando actúa en masa. Por eso, la curiosidad colectiva es más poderosa que la intimidad personal.

De ahí que, en el caso de la muerte del joven Luís Andrés Colmenares Escobar (hijo de un profesor universitario), se hayan tejido tantas conjeturas, unas que han terminado con asidero en la verdad y otras –muchas– que solamente se han urdido para ocultar esa verdad.

Desde el mismo momento de su muerte se jugó con la realidad, tal vez con el ánimo de falsearla. Según las personas que estaban con él cuando, de acuerdo a la versión de ellas Colmenares se suicidó, hasta que fuera encontrado su cadáver –17 horas después– un hilo de agua capaz de arrastrar solamente hojas, movió 125 metros el cuerpo exánime del joven.

Los resultados de la primera autopsia revelaron, como causa de la muerte, el golpe recibido al caer al caño donde se lanzó con el fin de suicidarse. Cuando meses después, el cadáver fue exhumado, se encontró que tenía no sólo una herida, sino siete. Y uno de los golpes parece ser el resultado de un botellazo (¡insólita manera de suicidarse!). Las raspaduras en las rodillas sugieren que fue arrastrado hasta el caño; lo que desvirtúa la versión del lanzamiento voluntario. Por la coagulación de la sangre del cuerpo y las livideces encontradas, los médicos deducen que pudo permanecer alrededor de 12 horas de cúbito dorsal y a él lo encuentran de cúbito abdominal. Tenía dos vértebras fracturadas y sufrió asfixia mecánica. Además, se le encontraron heridas sufridas antes de morir, mientras moría y posteriores a su muerte. La agonía duró, según los médicos, alrededor de diez horas (¡que extraña forma de suicidio!).

Cuando en razón de tantas inconsistencias se inició la investigación, María del Pilar Gómez –madre de Carlos Cárdenas Gómez, anterior novio de Laura Milena Moreno Ramírez, novia de Colmenares en la época de su muerte– y su amiga, la abogada Aidé Acevedo Santos, pretendieron cambiar el curso de las indagaciones del fiscal de reparto, a través de los buenos oficios del Director Nacional de Fiscalías, Néstor Armando Novoa, amigo personal del esposo de la abogada Acevedo. (¡Tráfico de influencias!) A este presunto intento de obstrucción a la justicia, se sumó la actitud de Blanca Inés Durán, a la sazón alcaldesa de Chapinero, y de su jefe de prensa, Rubén Acero, cuando se apresuraron a sostener como un suicidio el deceso Colmenares. Se ha hablado también de supuesta intervención en la muerte de Colmenares, por parte de los escoltas de Laura Moreno, cuyo padre es Jorge Enrique Moreno, industrial de mucho poder, pues es dueño de una multinacional contratista de Pacfic Rubiales. (¡Comercio de poder!)

Ante la avalancha de noticias que vinculan a Carlos Cárdenas con Mauricio Cárdenas, actual ministro de Hacienda y, para los días de los hechos, ministro de Minas y Energía y, en el gobierno de Gaviria, ministro de Transporte implicado en el caso Dragacol, Mauricio Cárdenas niega todo tipo de parentesco con Carlos Cárdenas. Sin embargo, muchos dicen que Carlos Cárdenas es nieto de Jorge Cárdenas Gutiérrez –padre de Mauricio y ex presidente de la Federación Nacional de Cafeteros– y sobrino de Paulina Cárdenas, actual embajadora de Colombia en Japón. (¡Abominable actitud!)
Cuando, en vista de los hechos, Carlos Cárdenas fue llamado a juicio, su familia nombró a Mario Iguarán Arana –ex fiscal general de la Nación– para que lo defendiera.

El día de la vista, el señor Iguarán se reunió –según los testigos– a primera hora de la mañana durante 42 minutos, con María del Carmen Vallejo, la juez que llevaría el caso. Esa tarde, Carlos Cárdenas fue sobreseído. Lo extraño es que Iguarán conociera con antelación a qué juzgado le tocaba en reparto el caso. (¡Cambalache!)

Una última inquietud, sobre toda esa red de intereses creados que parecen moverse detrás de esta trama: si Carlos Cárdenas no es sobrino de Mauricio  Cárdenas y este suceso ya va a cumplir dos años, ¿por qué sólo hasta mediados de marzo, y a través de un simple mensaje en twitter, el ministro desmintió cualquier lazo consanguíneo y no lo hizo desde el primer momento en que se le involucró con el acusado y por medio de una rueda o un comunicado de prensa? Algo más sustancial y consistente con la gravead de los hechos. Porque la imaginación, de inmediato hacen conexión entre el inmenso poder de los Cárdenas y de los Morenos ante la medianía de los Colmenares.

Ya lo dice el viejo adagio: «Cuando el río suena, piedras lleva.»

Gustavo Rodríguez Gómez
grg1939@yahoo.com
Tomado de “El Pilón”.

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