“BETO” MEJÍA

13/8/12 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


José Alberto Mejía Rumbo o como es conocido en toda la región “Beto” Mejía, es un conservador a carta cabal que ha transcendido con su historia personal, en su tierra, aquí en Villanueva, donde florece la poesía, la métrica y la magia impregnada en su exuberante serranía y que con aire altanero, el “cerro pintao” se mete de lleno, con esas “mañanitas de invierno” descritas magistralmente por Emilianito Zuleta y cantada por su hermano “Poncho” le dio todo el brillo que representa en una quimera de un hombre enamorao, como lo es el villanuevero. De ahí fue que “Beto” Mejía se enamoró perdidamente de una sobrina del “viejo mile”, Santa “Mera” Duran Salas, hija de Rafaela, la ultima de la descendencia de la “Vieja Sara” y quien murió hace cuatro años en Valledupar.

Pues bien con “Mera” “Beto” Mejía vivió sus momentos más felices y de ahí sus cuatro hijos: Sonia, María, Celia y el popularísimo folclorista y flamante abogado, ex alcalde de la Jagua del Pilar José Mejía Duran. Pero como algunas veces el corazón se descarrila y así como le sucedió la “Beto” y el corazón le fue tocado por Cupido nuevamente y desde hace 21 años comparte su segundo tiempo en la vida con Vilma López Urdiales.

“Beto” Mejía fue por años, 16 para ser más exactos, funcionario de la Federación Nacional de Cafetero, llegó allí gracias al apoyo incondicional del dirigente conservador Luis Carlos Lacouture Daza, a quien siguió en todos los trotes de la política villanuevera y por ello apoyó al ex gobernador y ex senador Rodrigo Dangond Lacouture, siguiendo las líneas de su jefe natural. Para él y su familia Luis Carlos, representó todo lo que ellos labraron en la vida. Profundo agradecimiento es el que siente la familia Mejía Duran por el mejor dirigente que ha tenido Villanueva en toda su historia. De ahí que uno de sus hijos Beltrán, es compadre de una de sus hijas, Sonia Mejía Duran.

“Beto” Mejía fue un excelente gallero, de los buenos criaderos de gallos finos que ha tenido Villanueva y de la amistad que tuvo con “Meco” Daza, gallero fonsequero en la década de los 80, es que la familia de la manera más intima y cariñosa lo bautizaron como “Meco”. Para sus hijos, “Meco” es “Beto” Mejía y así se ha quedado y él orgulloso de llevar el seudónimo de su amigo gallero. También “Beto” Mejía Rumbo, ha sido un excelente parrandero y es por ello de la amistad tan entrañable que tiene su hijo José Mejía con el artista “Beto” Zabaleta, lo hizo más popular. Quien no recuerda saludos del cantante molinero como estos: “Panchico Zabaleta, Marcos Celedon y Beto Mejía, mis viejos del alma” o este otro: “y lo sostienen Marcos Celedon, Beto Mejía y el viejo Pancho Zabaleta”.

Hoy “Beto” Mejía con 70 años a cuestas, está en delicado estado de salud. Es en estos momentos donde amigos de la calidad de Jaime Guerra Torres, quien no ha bajado una línea en esa amistad verdadera, sobre todo en estos momentos difíciles que está atravesando “Beto” Mejía, ha sentido ese gran afecto. Así mismo Luis Torres y su hermano “El Mono” Torres quienes también han permanecido firmes en esa amistad sin igual demostrada a toda prueba, o la que a él le hace recordar la que tuvo con “el míster” Pérez, con quien se trataba como hermano y la de José Orozco Gámez. Al igual la que mantiene con los ex alcaldes Narciso Guerra Torres y David Daza Guerra, pero una en especial la de su sobrino Albeiro Martínez Duran, quien ha sido incondicional con “Beto” Mejía.

Como él mismo lo afirma: “las cosas se dan en vida, nada de flores, nada de misas” y yo concluyo como el gallo fino que siempre se muere en la valla y no sale corriendo y huyéndole al destino. Que te mejores Beto y ten fe, que como lo dice “Poncho” Zuleta, la vida comienza mañana. ¡Que así sea!

Hernán Baquero Bracho
Columnista Villanueva mi@

EJEMPLO DE AMISTAD

La amistad en Villanueva, desde tiempos inmemorables ha estado ligada a su historia. La amistad que forjaron en este lugar por un largo tiempo y que dejó cimentada en los cantos vallenatos es para tener presente y lo que dejó establecido de lo que significa una amistad verdadera.  Me estoy refiriendo a lo que unos colosos del Folklor como Emiliano Zuleta Baquero, Poncho Cotes Queruz, Rafael escalona Martínez,   Beltrán Orozco Dangond, Alfonso Murgas, Juan Félix Daza Martínez, “Toño” Dávila, “Chico” Daza, Enriquito Orozco, Lacides Daza, “El Tite” Socarras, José Bolívar y El Pipe Matos, Reyes Torres, “Geño” Celedon, Miguel Celedon, Silvestre Dangond Daza, entre otros, y todavía se siente en Lontananza lo que constituyó para nuestra música, de donde prácticamente se formó una novela que aconteció aquí en Macondo con un colorido que ha dejado una estela de cantos, de versos en Decimas   en la Tierra Bella.

Después al producirse    la inversión de valores, ya la amistad de la época no es la misma en las generaciones de hoy.  La amistad se ha venido diluyendo y como el cambio climático,   la capa de ozono ha venido destruyendo nuestro hábitat, así se ha vuelto la amistad en el presente, ya no son los afectos, sino los intereses económicos que la mueven, que la apalancan.  La amistad ha tomado un valor monetario y en ella hasta el mismo Laureado cantautor Daniel Celedon Orsini,  la describe en una magistral canción, donde ella-la amistad-está en una decadencia afectada por el cambio climático de los antivalores.

Pero como lo escribía en una de mis columnas, todavía quedan vestigios de buenos amigos, de una amistad verdadera.  Y de esos vestigios existen ejemplos en Villanueva.  Se mantienen los cimientos de los afectos y la autenticidad de una amistad verdadera.  Existe un grupo que es ejemplo de amistad, donde se destilan sentimientos puros y verdaderos, es un grupo de gente honesta y trabajadora que a través de la tertulia como lo hacían esos colosos del Folklor, disfrutan de forma amena que de ellos también se puede escribir una novela.

Este grupo que se ha convertido en un ejemplo de amistad, lo encabeza José Antonio “El Cacha” Ustariz Mendoza, Raúl Daza, Fabel Gil, José Aragón Jiménez, Martin Cruz, José Silva, Efraín “El Mono” Torres, Elías Villadiego,  Nelson “Necho” Hernández, “Galo” Torres, Gabriel Consuegra (hoy convaleciente por sus quebrantos de salud) y el Catedrático de la Universidad de La guajira Hugo Contreras Fuentes. La mayoría de ellos laboran en la Multinacional El Cerrejón y todos se conjugan con la amistad sincera que les brinda Gladys Araujo y Sara Abdala que vienen a ser como las   esponjas de este grupo que se ha convertido en ejemplo de una amistad verdadera en la Tierra Bella.  Allí se destilan sentimientos de afectos, de ideologías, de quimeras, de bullicio en una noche parrandera.  Existe un respeto mutuo entre cada uno de ellos y óigase bien, jamás ha habido escaramuzas o malos entendidos entre ellos.

Allí en ese tertuliadero de amigos   “El Mono” Torres, describe al Folklor y sus anécdotas con su amigo Poncho Zuleta; el intelectual Hugo Contreras da clases por donde debe ir la Educación en La guajira, la política y el desarrollo de Villanueva; “El Cacha” Ustariz siempre hace hincapié   de lo que debe ser una buena amistad y de las bases que debe tener la familia para salir avante en la vida; José Silva, relaciona la historia a través de los números y de los principios de la ética y de la honestidad;  José Aragón, es Versátil, es poeta, conoce de Literatura y de Redacción, conoce la historia de Villanueva y es un docto en ella; Fabel Gil, manifiesta que en momentos difíciles, ha puesto su confianza en Dios y el Señor le ha respondido con creces; “Galo” Torres da clases de finanzas y de como mantener un flujo financiero sin arriesgar su patrimonio; en el mismo orden de las Finanzas intervienen Raúl Daza quien es muy organizado   y “Necho” Hernández que con su pequeña empresa y aplicando principios de Administración ha avanzado con “Carnes Mi Rey” y es ejemplo de superación; Martin Cruz es el mas callado del grupo pero cuando interviene lo hace de una manera certera y Elías Villadiego es pura amistad sincera   de un corazón enorme y con una capacidad de servicio en bien de su familia. ¡Para que mas! Este grupo se convierte en un aliciente y en ejemplo de amistad en nuestra Villanueva.


Hernán Baquero Bracho
Columnista Villanueva mi@

MPX, los ilusionó

1/8/12 2 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Natural: Un pequeño grupo de empresarios nacientes en el Sur de la Guajira, creyeron en la palabra de la multinacional MPX.

Un tema que está de moda en las multinacionales que llegan al país detrás del “boom” del Carbón mineral a generar recursos y a la vez a tener grandes utilidades, es la llamada: Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

A principios de este año, la Multinacional MPX junto con el SENA y la Cámara de Comercio  de la Guajira, invitó a la comunidad en general  aun propósito de impulsar  a los Microempresarios y a los Emprendedores a  montar proyectos, en su área de influencia, y fue así como nació la ILUSION, pequeños y medianos empresarios villanueveros invirtieron un poco de sus recursos para realizar proyecto de  los cuales sería de muchos beneficios para el sur de la Guajira.

Proyectos  que se quedaron en los sueños de cada Microempresario o Emprendedor, donde ellos invirtieron parte de su tiempo en capacitaciones, investigaciones sobre su nuevo potencial, el Espejismo crecía por que   MPX aportaba el 70% de la puesta en marcha del Proyecto. Fue tan grande la ilusión que muchos empresarios  se reunieron  con la intención de hacer uniones para fortalecer el gremio naciente en la producción de un bien, o de un servicio para la comunidad en general.

Lo primero que hay que saber al respecto es que la RSE no es caridad, es como su nombre lo dice una responsabilidad de la empresa, que debe ir más allá de buscar exenciones tributarias por contratar personas vulneradas o por hacer donaciones. Como en este caso. Sin embargo, una empresa que se ufane de ser responsable socialmente debe ir más allá: "La primera responsabilidad social de una compañía es cumplir con los estándares de trabajo digno y decente, pero también debe cumplir con esos sueños que muchos de los integrantes de esos proyectos tenían”.

Que es la Responsabilidad Social Empresarial, esa que cada empresa invierte donde tiene una área de producción, en el País hay grandes multinacionales que son responsables y tienen la obligación de contribuir a la sociedad, incluso por el mismo bien de la propia compañía: hacen Bancos de Proyectos con los mandatarios locales  para generar una calidad de vida de los habitantes por donde pasa o esta dicha Empresa.

Es cierto que el mismo hecho de que la empresa exista es un aporte para la sociedad, porque genera empleo, se suma a una cadena de valor y paga impuestos que van a parar al desarrollo local y nacional, con costos millonarios de sus actividades y del giro ordinario de su objeto social. La RSE debe asumirse desde un enfoque integral, que permita  dimensionar la  moral  equilibradamente  con el criterio  económico logrando la legitimidad o  validez que requiere  la empresa como  institución social, esperamos que del pequeño aportes de estas letras los Microempresarios y lo Emprendedores puedan despertar del 70%  de  ese sueño que se convirtió en una ILUSIÓN.

“pueda ser que no queden como la “novia de barranca”  y vestida y sin…Amanecerá y veremos”.

Con responsabilidad Social,


MBA- Rodrigo Alberto Hernández Fernández
Magister en Administración de Empresas
Columnista Villanueva mi@

Ni panegiristas, mucho menos “puritanos”: objetivos!

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“Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores”. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.


Soy un convencido que a las cosas hay que llamarlas por su nombre, dejar de hacerlo sería inferir que el mango dejó de ser una fruta para convertirse en un tubérculo; tampoco considero justo, ensañarse caprichosamente emitiendo improperios desenfundados porque se es antagonista, sobre todo en la arena política; lo que sí pido a quienes de una o de otra forma nos erigimos como voceros informativos en los canales de comunicación en general, que seamos objetivos y no entremos a amangualarnos para favorecer intereses personales o como dice una amiga, “ganar indulgencias con camándula ajena”.

A nuestros dirigentes debemos brindarle nuestro respaldo, proporcionándoles la confianza necesaria y apoyándolos hasta donde sea posible pero de ahí a tener que callar cuando se observan hechos que atenten contra toda una comunidad y en especial cuando es la de nuestro terruño, por favor!. Con esto no pido que nos vayamos lance en ristre contra ellos pero que dejemos precedentes claros, contundentes y que le aporten a la solución y no en agrandar la problemática vivida. No sé por qué me da la sensación que para algunos “amigos” no hay administraciones malas, es más, sus protagonistas son incólumes y los colocan en un pedestal en donde son instituidos como “intocables” y cualquier “marimonda” que hagan la vuelven plausibles, convirtiéndose en meros panegiristas, deseados por todos los que administran mal para que los maquillen ante la sociedad con escritos timadores.  

A mis queridos villanueveros, me permito reafirmarles que tengo las mejores intenciones y deseos, para que a la Administración en “Villanueva, La Guajira” le vaya bien pero no solos, sino que pongan a participar a todo el municipio. Hoy es la doctora Claudia Gómez pero a futuro será Pedro, Juan, María; y sin distingo alguno de nombre, género, creencias o adherencia política, humildemente me declaro dispuesto a contribuir de una o de otra manera con los conocimientos que hasta ahora he alcanzado, y hasta donde ellos me lo permitan; coadyuvando al alcance de los objetivos del municipio en beneficio de toda la comunidad pero de observar incumplimientos de la Administración (sin importar nombres), por favor!, no me pidan que me porte indiferente y no le toque “la gallina de los huevos de oro”… tal vez estas son las entelequias que utilizamos los catones para despotricar (y si ese es el caso me uno al grupo) de quienes pretenden administrarnos como a una tienda y de las que tanto se hace alarde por parte de algunos coterráneos en sus escritos…

Al que le caiga el guante…!

Cambiamos ahora o nos resignamos a ser los mismos…porque EL CAMBIO ES USTED…EL CAMBIO SOY YO!


Rafael Eduardo Frías González
Columnista Villanueva mi@

El verdugo del cacique tuerto

25/7/12 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!



La frase, que más parecía el titular de un periódico de crónica roja, estaba acompañada por la imagen de un hombre moreno y delgado, de pelo grisáceo, aspecto humilde y que usa anteojos: “Este es Icho, la joya que le sacó el ojo a Diomedes”, decía.

Enseguida, por el chat del blackberry, le pregunté a mi contacto a qué se referían la foto y el estado de su pin. La respuesta no tardó más de treinta segundos y confirmó lo que para mí había sido un simple rumor de marras: el cantante de vallenatos Diomedes Díaz perdió el ojo derecho cuando vivía en Villanueva (La Guajira), víctima de una pedrada que le asestó un amigo de infancia.

¿Y cómo hago para localizar al tal Icho? –pregunté.

Vive en Villanueva, dos calles abajo de la esquina de Chayo Cárdenas –me respondió de inmediato. Luego de la confirmación decidí buscar al agresor para que me contara con detalles. Del incidente ya han pasado 45 años, pero Wilson José Peñaloza Barreto, más conocido como Icho, lo recuerda a la perfección. Y no es para menos, el susto fue mayúsculo, la sangre que brotaba del ojo derecho de Diomedes hacía mucho más escandalosa la escena, que dio por terminado un día cualquiera de aventura por el monte.

•••



Luego de presentarme, los saludos de rigor y hacer un breve recorrido por la humilde vivienda, se queda mirándome fijo a los ojos y me dispara con: ¿Te gusta el patio? El tufo que emana me hace pestañear, me repongo en menos de dos segundos y le digo que sí, pero en realidad el patio no me gusta, es grande y fresco, pero estando allí es imposible no sentirse arrinconado por la pobreza, tiene de todo y no tiene nada, y hasta parece que uno mismo hace parte del desorden.
Un fogón de leña, el tendedero con ropa vieja y multicolor, un par de pollos que caminan dando la impresión de estar perdidos, la infaltable gallina, una hamaca, un palo de níspero, uno de achote, uno de guanábana, uno de cotoprí, dos palos de mango de hilaza y dos matas de plátano son el inventario completo de esa porción de la casa.

Para entrevistar a Icho hay que llenarse de paciencia debido a su sordera avanzada. Las preguntas hay que repetirlas para asegurarse de que las recibió; otras veces mis intenciones periodísticas son apoyadas por su sobrino Teobaldo, quien a fuerza de verlo y hablar con él a diario ha logrado graduar a la perfección los tonos de su voz para que su tío escuche en el primer intento.

–Aparte de la sordera, tampoco veo por el ojo derecho, me hacen falta 100 mil pesos para la operación.

–Entonces ya emparejaste a Diomedes –le replico, y me suelta de cerca una sonora carcajada que me recuerda que la noche anterior estuvo embriagándose con churro*.

El rancho tiene en la fachada un letrero que reza: “se vende esta casa urgente”, entonces la curiosidad hace que le indague: 

- ¿Y por qué tanta urgencia? Teobaldo hace una pequeña intervención para explicar:
- Ese letrero lo puse yo, pa´ mamarle gallo a mi tío.
- Primero muerto, la casa no se vende –complementa Icho.
- ¿Y cómo es el asunto con Diomedes?, ¿se volvieron a ver después de eso?

- El último intento fue hace dos años que se presentó a cantar en el Festival Cuna de Acordeones, lo esperé hasta las 11 de la noche pero me venció el sueño, después me contaron que se montó a la tarima como a la 1 de la mañana; aparte, lo que pasa es que la gente es mala, muchas veces hemos estado cerca y van y lo pican; “por ahí está Icho, el que te fregó el ojo en Villanueva” –le dicen– yo pa´ evitar cualquier problema no me acerco, porque donde sepa que me va a jodé, voy yo y lo jodo primero.

- Pero no pasa nada –interrumpe nuevamente Teobaldo– yo una vez en Valledupar me fui de parranda con Diomedes y él le mandó a decir a mi tío que eso fueron cosas de pelaos, que más bien lo quiere ver, quiere un día de estos una reunión donde puedan sentarse con tiempo y hablar.

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Rafael María Díaz sintió pasar por su lado al grupo de muchachos, pero el cansancio no le permitió emitir saludo alguno, por eso prefirió seguir tendido en la hamaca. Había sido una jornada dura limpiando los potreros de la hacienda Guazara, siempre expuesto a la fuerte canícula y a cuanta plaga habitaba por allí. Con las fuerzas que le quedaban, levantó la mirada y notó que entre la manada de imberbes que rodeaba uno de los palos de mango cercanos estaba su hijo Diomedes.
Icho se había ido para el monte sin permiso de su mamá, Dilia Barreto, aprovechando que a la vieja le tocaba irse todos los días a lavar ajeno en una acequia llamada La Compañía. Estaba frustrado y hambriento, había sido un día malo para la cacería, parecía que los conejos, las iguanas y las palomas también estaban de vacaciones; era junio de 1967 y los muchachos aprovechaban el receso escolar para irse a aventurar por las fincas que rodeaban a Villanueva.

Veníamos con las manos vacías, estábamos muertos del hambre y de la sed –recuerda Icho– cuando llegamos al palo de mango notamos que había un racimo con fruta madura y propusimos un concurso: quien logre tumbarlo se queda con todo el tesoro. Diomedes se subió al palo, el resto se quedó abajo.

Los compañeros tiraban piedras y palos intentando tumbar el racimo, yo en uno de los bolsillos del pantalón tenía mi honda, le apunté al racimo y con la primera piedra le pegué, pero apenas se tambaleó; al segundo intento, Diomedes metió la cara y le di en el ojo derecho. La pedrada no lo hizo caer, pero aturdido se fue bajando despacio, y cuando llegó al piso nos dimos cuenta de que del ojo le bajaban varios hilos de sangre.

–Y de ahí para adelante, ¿qué hiciste?. Icho se queda mirando hacia el piso como recordando, ya han pasado 20 segundos y no contesta; no te oyó –dice Teobaldo, entonces, en su volumen especial, le repite mi pregunta.

Cuando el viejo Rafa supo me correteó pero no me pudo alcanzar, yo duré dos semanas escondido, durmiendo en la casa de mi abuela, después supe que la señora Elvira, la mamá, había formado un escándalo y que no paraba de llorar, a Diomedes se lo llevaron para Valledupar y lo curaron, no lo volví a ver. Como a los 6 meses apareció en La Junta cantando: “una casa te daré con ventanas de cristal / y te la mando a adornar/ mil colores le pondré/…”; entonces, aquí en Villanueva estuviera muerto del hambre, la profesión me la debe a mí, por aquí vuelve y me toca sacarle el otro ojo pa’ acabá de completalo (suelta una nueva risotada etílica), ¿cómo te parece el cuento? –remata.

Contrario al rotundo éxito, la fama y los millones de pesos que ha recaudado Diomedes Díaz por su trabajo en la música, a Icho le toca rebuscarse limpiando tapetes, cojines y muebles. También lava carros y de lo poco que gana una parte la destina a los gastos normales de su casa, y una pequeña partida, para tomarse unos buenos tragos de churro. Su afición por el licor se la atribuye a su soltería: “Tomo ron para matar mis aburrimientos porque estoy quedao”. Cree que del incidente con Diomedes ya todo lo pagó, no en vano la vida le emparejó cuentas de sobra; primero se lo llevó por delante un caballo, después en una celebración de carnavales le rompieron la cabeza con un totumo que le arrojaron desde una camioneta, y hace poco un mototaxi lo arrolló.

A sus 62 años es poco lo que le interesa enderezar su situación económica, para los problemas pareciera que es suficiente recolectar lo de la botella y que suene un buen vallenato, independientemente si es de Diomedes Díaz o de otro que cante con sentimiento. La porción de fama que le tocó no fue la más importante, pero se conforma, no en vano también siente que algo aportó al éxito del artista más vendedor de toda la historia discográfica de Colombia.

Mientras me concentro en cualquier banalidad que me cuenta Teobaldo, noto que Icho desapareció. De repente sale del fondo de la casa mostrando la honda (cauchera) como si fuera un trofeo, y dice con fuerza:

Vela, esta fue, cuando le empareje el otro ojo a Diomedes la boto –y suelta nuevamente una carcajada. Ubica una botella plástica en una pila de arena y se pone a practicar tiro al blanco.

Al tiempo que lo observo caigo en cuenta de que, a pesar de que ya pasaron más de cuatro décadas, tiene la puntería intacta.

Gregorio Peñaloza S.

Twitter: @pegnaloza
Fuente: EL HERALDO 

El permiso de Claudia

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El Oráculo de Diario Del Norte siempre interesante, indiscreto, picante y agudo, nos informó que en el seno del Concejo Municipal de Villanueva, algunos de sus miembros, están indagando ante las autoridades de emigración sobre un viaje al exterior realizado por la Alcaldesa Claudia Gómez Ovalle, el cual habría tenido ocurrencia sin mediar el respectivo permiso de los cabildantes. La supuesta falta de autorización a  la Alcaldesa ha sido tema de comadreo y debates a nivel local, ambientado especialmente por la suspicacia de los contradictores y la moderada serenidad de sus seguidores.

Evidentemente el artículo 112 de la Ley 136 de 1994 (adicionado por el artículo 7 de la Ley 177 de 1994) confiere a los concejos municipales la facultad de autorizar a los alcaldes para salir del país, la norma citada precisa: “El alcalde para salir del país deberá contar con la autorización del Concejo Municipal y presentarle un informe previo sobre la comisión que se proponga cumplir en el exterior. (…) En caso de no hallarse en sesiones el concejo municipal, le corresponde al Gobernador conceder la autorización de salida.”

Un ciudadano que no tiene conocimientos jurídicos básicos muy seguramente se preguntará: ¿a qué “comisión” se refiere la ley?. Para aclarar la duda debe advertírsele que la norma se refiere a la denominada comisión de servicios, la cual habilita a los Alcaldes a ejercer temporalmente sus funciones en un lugar diferente a la sede habitual de su trabajo (dentro del país o en el exterior), asistiendo a reuniones interinstitucionales, conferencias, seminarios o visitas de observación que interesen a la administración.

El mismo ciudadano inquieto también puede cuestionar: ¿y si necesita salir del país para atender asuntos particulares debe tener permiso del concejo?. Cuando los Alcaldes requieren separarse transitoriamente del cargo, por ejemplo, para atender asuntos que atañen al ámbito de su intimidad familiar o personal, sin importar si es dentro o por fuera del país, es procedente el permiso o la licencia que debe conceder el Gobernador del Departamento como lo señala el artículo 100 de la Ley 136 de 1994 (Modificado recientemente por el artículo 31 de la Ley 1551 de 2012, sin alterar la esencia del texto original).

Este panorama hace improbable que la sola respuesta positiva de las autoridades consultadas sobre la salida de la Alcaldesa de Villanueva al exterior (sin importar el destino de su viaje) pueda generarle algún traspié o contratiempo a instancias de algún órgano de control, siempre y cuando la actividad realizada sea de su ámbito intimo o personal, lo anterior teniendo en cuenta que el permiso que deben dar los concejales sólo es necesario cuando deba salir del país para asistir a actos oficiales en goce de una comisión de servicios, como se infiere del artículo 112 de la Ley 136 de 1994.

Respetuoso de otro tipo de interpretaciones que pueden plantearse y que recibo con respeto y humildad, considero que este es un tema que puede dilucidarse jurídicamente sin mayor misterio o aspavientos, pese a que el fragor político ha motivado una interpretación sesgada y errática que amplía la facultad del concejo municipal en materia de permisos.

Villanueveramente,

Andy Alexander Ibarra Ustariz
Columnista Villanueva mi@
(@andyIU)

 
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