Mostrando las entradas con la etiqueta Adrian Alberto Ibarra Ustariz. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Adrian Alberto Ibarra Ustariz. Mostrar todas las entradas

La crítica que necesitamos

3/11/17 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Por Adrian Alberto Ibarra Ustariz. Lo que muchos esperamos luego del inicio de la implementación de los acuerdos, blindados ahora por la determinación de la Corte Constitucional, es que el proceso de construcción de la verdadera paz, ese mandato supremo que para los colombianos es un derecho y al tiempo un deber, termine de abrir la puerta a otros temas en el debate público. Ya incluso se observa como el flagelo de la corrupción, la salud, el modelo económico y la necesidad de protección del medio ambiente, comienzan a abordarse desde todas las esferas, conformando así una tendencia que además de importante es deseable.

En esta encrucijada la ciudadanía debe propender por una discusión sana a todo nivel. El debate democrático, que aspiramos reemplace la confrontación armada, debe tener como ejes el respeto y la tolerancia, y por tanto, la crítica, como elemento básico del intercambio de perspectivas, debe estar regida por estos valores. Una sociedad democrática debe construir su dialéctica sobre estos preceptos, y en ese sentido debe enfocarse el ejercicio crítico, desde el núcleo familiar, pasando por el ámbito comunitario, hasta los elucubrados discursos políticos. 

Debemos entrar en el camino del perfeccionamiento de la crítica y decantarla en algún lugar intermedio entre los extremos de la adulación y la crítica irracional.  

La crítica positiva, si es fundada y razonada, logra mantener formas o maneras de hacer las cosas que son buenas o generadoras de bienestar (tema de otros debates). Sin embargo, como a todos nos gusta que nos adulen, que nos elogien, esto puede derivar en la generación de statu quo, es decir la continuación de la establecido, al punto de limitar los espacios para el mejoramiento. La opinión elogiosa de los comensales es ideal para conservar el sabor tradicional de una empanada, pero esa tendencia es menos favorable cuando desde los medios de comunicación en actitud servil magnifican la gestión de un funcionario por ejemplo.

En el extremo contrario a la adulación está la crítica destructiva, la cual no propone o no tiene en cuenta las soluciones en su planteamiento. En lugar de orientar hacia el asunto concreto de solventar, se concentra en culpar haciendo sólo una descripción del objeto de la crítica, sin planteamientos. Es la crítica por la crítica. Está más relacionada con el ataque personal que con el análisis del desempeño, del comportamiento o las ideas. Se hace desde el retrovisor, con la perspectiva del pasado. Es el lugar común de quienes descalifican al interlocutor de Castrochavista o Paraco sin tener en cuenta el discurso o su conducta.      

Es mucho más interesante el camino de la crítica constructiva, cuyo enfoque es la retroalimentación y la búsqueda de soluciones. Con la vista en la ventana panorámica del futuro se ocupa más de cómo usamos los errores o falencias para mejorar, que para culpar o señalar. Las proposiciones surgen en un sistema que permite su expresión y cuyo contraste se hace desde la pluralidad democrática. La crítica constructiva se preocupa tanto por el fin como por el proceso, se pregunta con la misma inquietud por el “qué hay que hacer” para mejorar pero también por el “cómo hay que hacer”.


Critiquemos entonces, pero para construir, para propiciar mejoramiento.  

El imperio del avispao’

25/3/13 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!




Adrian Ibarra Ustariz
Columnista
Hace un tiempo fui victima, léase bien, victima, de uno de los 2.200 hurtos a personas que se registran en Barranquilla anualmente. Caminando presuroso por la cebra de una transitada avenida, enredado con compras de última hora en una mano y un morral con sobrecupo en la otra, me frenó el rasponazo en la nuca que no comprendí hasta que, entre los buses amenazantes por el semáforo en verde, vi al ladronzuelo deslizarse con movimiento felino, llevándose una cadena legendaria de ascendencia maternal.

Lo que siguió, como es usual en la fase post-atraco, es el relato de los hechos, una y otra vez, con el objeto de aclarar dudas y dar detalles a los allegados, además de evacuar aquella sensación de derrota ante la irremediable confabulación del universo contra ti, porque claro, miserable suerte, ¡con tanta gente en Barranquilla! como decía alguien. Pero el impase no termina allí. Detrás de los comentarios solidarios vienen en caravana los que te recuerdan que lo que pasó, en definitiva, fue una falta grave a la más robusta sentencia fundada en los principios de la llamada malicia indígena: no dar papaya. ¿Qué hacías tú caminando por ahí con una cadena?, decía otro.


Recientemente un familiar, victima de hurto en su residencia, estuvo en las mismas. Mientras no salía de la confusión por el desafortunado incidente, familiares y amigos acudimos a escuchar el relato, dar voz de aliento, y por supuesto, a buscar las mil explicaciones. Los suspicaces aseguraban que obviamente era alguien de su confianza, los estratégicos que en estos tiempos es inexplicable como la tapia no remataba en un arreglo de vidrios de botella o un tendido eléctrico, que no había cámaras, que faltan más rejas metálicas, que no se puede tener un estilo de vida tan predecible, que la casa no debería estar sola nunca y la mayoría, claro, cuestionaban que cómo es posible que se guarde dinero en efectivo en una gaveta. Todas las hipótesis apuntando a que no se tienen todas la previsiones, a que no se siguen los debidos protocolos ante la delincuencia, a que se inexorablemente se dio papaya.


Asistimos en este tipo de situaciones a una manifestación más de nuestra crisis de valores. No porque sea malo o inconveniente tomar y recomendar medidas que minimicen el riesgo de ser objeto de un robo. En absoluto. Es claro que como están las cosas uno debe mantenerse alerta y buscar la forma de evitarlos. Lo que en mi opinión está mal es considerar que cuando roban a alguien es más porque de alguna manera ‘se dejó robar’ y no porque ‘le robaron’ que es lo que realmente pasa. De otra manera no se explica cómo abundan comentarios acerca de las falencias de la victima y se minimizan las habilidades del ladrón.   


Estas situaciones tienen que ver más con la actitud criminal, probablemente de un diestro en esos oficios, que se ocupó de realizar su cometido midiendo y calculando los distintos detalles, evaluando situaciones y alternativas, actuando en el momento justo, con premeditación, para lucrar cada debilidad con su experticia y arrojo, aprovechando cada resquicio de la cotidianidad del ciudadano decente, que no tiene armas ni artimañas, que vive y piensa en la legalidad. Yo no me dejé robar la cadena, tampoco dejaron robar mis familiares en su casa. Nadie quiere que le roben. Somos victimas, no pendejos.  


Poner la lupa sobre el ‘apendejamiento’ de la victima y soslayar la responsabilidad del antisocial que causa el daño y contraviene el orden y la ley son conductas muy comunes, incrustadas en nuestra sociedad bajo la etiqueta de la ‘malicia’ mal llamada ‘indígena’ o la llamada ‘cultura mafiosa’.


En ese imperio del más ‘avispao’, se busca por todos los medios no hacer la fila en el banco, hacer plata fácil, coronar, aprovecharse y vivir del bobo, y hasta incluso matar a alguien, tirarlo a un caño y borrar las evidencias.

Los aviones se caen

16/2/13 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!



Por: Adrian Ibarra Ustariz. 

La agencia espacial de Estados Unidos (NASA) informó que el meteorito cayó en la provincia rusa de Cheliabinsk, liberando una energía equivalente a 30 veces la bomba atómica de Hiroshima. El fenómeno dejó 1.100 heridos y millonarias pérdidas, pero además desató también el filósofo que llevamos dentro, y puso momentáneamente en la palestra cotidiana de charlas esquineras, debates de parque y discusiones humedecidas en cerveza, el enigma del fin del mundo.

¿Es posible el fin del mundo a causa de un meteorito? Joel Levy en El día del juicio final nos alerta al respecto, analizando los 4 tipos de escenarios para el fin de la civilización: las procedentes de laboratorios, el cambio climático, las relacionadas con la geopolítica, y los peligros naturales, como el impacto de un asteroide.

Existen millones de asteroides y cometas orbitando alrededor del Sol, y muchos de ellos siguen trayectorias que se cruzan con la de la tierra, por eso, ocurren impactos de este tipo todos los días, aunque no revistan mayor peligro, y no sean tan mediáticos, porque gran parte se desintegran antes de llegar a la superficie o caen en zonas deshabitadas. Pero ocasionalmente asteroides o cometas se estrellan con la posibilidad de acabar una ciudad, o incluso hacer daño a escala planetaria, lo cual depende de su tamaño y velocidad. Al respecto dice Levy que existen en la tierra al menos 165 cráteres conocidos de impactos de meteoros con un tamaño suficiente para acabar grandes ciudades, y que hace 65 millones de años el denominado impacto Chicxulub marcó el fin del período Cretáceo, en el que se cree murieron 65% de las especies vivientes en la tierra, incluidos los dinosaurios. Los cálculos de astrónomos arrojan que de los miles de asteroides ‘peligrosos’  sólo 13 podrían tener alguna posibilidad de impactarnos antes del 2.100. Así las cosas, es posible que la civilización llegue a su fin por esta causa, pero es muy poco probable.

Sin embargo, advierte el análisis, la amenaza principal a la civilización la encabeza la alteración del ecosistema global. El insostenible modelo consumista, acelerado a partir de la revolución industrial, y extendido en la actualidad por la globalización está llevando a la civilización a una catástrofe más tangible, generada en todo orden, desde la  tala de un humilde campesino, pasando por los botaderos de desechos en pueblos y ciudades, hasta el calentamiento global.

Así pues deberíamos asociar el fin del mundo más con el ecocidio del que somos parte, y sobre el cual las tendencias presentes no permiten ser muy optimistas, en lugar de pensar en un cataclismo por meteoritos, cuyas posibilidades son bajas, según Levy, son más o menos equivalentes a las de morir en un accidente de aviación.

Con todo, no puedo evitar recordar que los aviones efectivamente se caen. 

Entrando a la “Calle 13”

15/4/11 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!



Hablar del género urbano en nuestro medio parece humor negro. La banda sonora de nuestra vida Caribe sigue dirigida por el acordeón, sin embargo, cada día es más frecuente que por las rendijas de la internet y los medios se cuele de todo un poco, gracias a eso me encontré con la “Calle 13” y, en consecuencia, hoy mi reproductor personal además de los Diomedazos de rigor, suele escupir cosas como “…en mi cabeza tengo gusanos color verde, mordiéndome las venas del cerebro…”

El vocalista René Pérez se hace llamar ‘Residente’, su hermano es ‘Visitante’ y toca desde un acordeón norteño hasta instrumentos impronunciables. Este combo usan la música para promover no sólo una alternativa musical exitosa (son ya varios Grammys recibidos) sino que, además, promocionan un mensaje de cambio a la sociedad actual en varios aspectos: medio ambiente, unidad e identidad de Latinoamérica, pobreza, educación y la autodeterminación de nuestros países.

Ellos suelen tratar estos temas dándole la misma categoría estética de una gordita “con la minifalda hasta la espalda”, afrontándolos con la rebeldía de una “vaca que no quiere dar leche”, promoviéndolos con la convicción sincera de sus contradicciones “ADIDAS no me usa, yo estoy usando a ADIDAS”, despejando el camino desde su posición contestataria “calma pueblo que aquí estoy yo, lo que no dicen lo digo yo”, en una matriz de groserías e insultos que harían pensar que en este “puto mundo” eso no llegaría a ninguna parte. Pero no es así, son exitosos, y para entenderlo es bueno pensar que cuando el martillo embiste tu dedo no hay mejor palabra que un ‘hijueputazo’ para remediarlo. En los términos de ellos, cuando hablas de injusticia, pobreza, soledad y olvido las ‘cabronas’ palabras no hay que adornarlas para llamar a la ‘fokin’ sensatez y René lo sabe: “Siempre digo lo que pienso… mis letras groseras son más educadas que tu silencio”.

Esa sublime labor de utilizar el micrófono y los medios para ese fin, negándose siempre a la posibilidad de “¿sacrificar mis ideales pa’ venderte un disco nuevo?”, se trata de una lucha sin violencia pero decidida, donde “con dos palabras puedo tumbarte un par de dientes… aquí no hay armas, yo me la juego inteligente”. En medio de las banalidades del mercado musical es refrescante saber que se invita a “brincar pensando”, y que René sabiendo quiénes van al Festival de Viña y conociendo todo su poder mediático, aprovecha para saludar a los pescadores de Chile “en parte culpables de que estemos hoy aquí”, y hace visibles a indígenas reprimidos con un “¡Fuerza Mapuche!” tatuado en su dorso, logrando así “infiltrarse en el sistema y explotar desde adentro”.

En el documental ‘Sin Mapa’, vi cómo Residente y Visitante arribaron a mi Guajira en un carro ‘por puesto’, uno de esos carros americanos que atraviesan la frontera entre Maracaibo y Maicao, muy similar al ‘Dodge Dart’ en el que mi padre por mucho tiempo y en esa misma vía luchó para darnos una vida digna; luego llegaron a una ranchería Wayuu donde estaba un ‘paisanito’ enfermo y una familia muriéndose de hambre. Ver a esos “locos” preocupados por la suerte de los indígenas de mi tierra, reflexionando sobre las condiciones de tanta gente que vive en la miseria, perturbados por la minería que acaba páramos y selvas en Latinoamérica, me hizo pensar que la conexión con ellos va más allá de la música y las groserías: vivimos en la misma “Calle 13”. Que entren los que quieran.

Adrian Alberto Ibarra Ustariz
Columnista Villanueva mi@

Villanueva está en una rampa

30/7/10 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


“Villanueva está en una rampa”, así resumió esta mañana mi tío las condiciones topográficas de nuestro casco urbano. Y en efecto, estar ubicados en el piedemonte de la Serranía del Perijá implica una inclinación casi uniforme del terreno que a simple vista permite hacer la comparación.

Esta particularidad hace que después de un aguacero los villanueveros no lidiemos con grandes charcos, lodazales interminables y vías inundadas como sucede muy a menudo en otras partes. Aquí el agua lluvia fluye con la misma facilidad que la música, “el drenaje es por gravedad” se escucha decir a los entendidos, quienes además lo saben muy bien y por eso han utilizado siempre la misma fórmula: inclinar la calzada de las calles para que el agua avance hacia las carreras y evacue por ellas en dirección a la variante, véase el ‘callejón de Rueda’ por ejemplo.

Pues bien, a pesar de esta gran ventaja existen problemas de inundaciones en Villanueva, tanto en el casco urbano como en zonas rurales. Por estos días ha sido de amplia difusión los múltiples problemas ocasionados por esta situación, varias familias damnificadas, muchas viviendas afectadas, sectores incomunicados, pérdidas económicas, etc. lo cual he generado una reacción importante de organizaciones sociales, entidades gubernamentales, y en general de muchos ciudadanos que se han unido para atender las necesidades de los más afectados, sin duda, una maravillosa muestra de solidaridad.

Sin embargo, después de lo acontecido es necesario abrir el debate acerca de las causas reales de esta problemática, y para esto es importante recordar que no es primera vez que estas situaciones se presentan. Existen antecedentes de inundaciones en barrios de Villanueva (caso Villa del Río) y en áreas rurales ya se habían presentado antes situaciones similares, en los Zanjones por ejemplo, lo cual habla de un proceso de características cíclicas, situación muy común a lo que pasa en todo el país en donde año tras año vemos en los medios las mismas zonas del sur de Bolívar y sectores de Soacha inundados.

Es pertinente empezar a mirar si el tratamiento que se le está dando a los temas de urbanismo es el adecuado, comenzar a preguntarse si de verdad existe planificación adecuada del crecimiento, si las construcciones nuevas son apropiadas, ¿están en riesgo?, en algún momento tendremos que empezar a preguntarnos si el desequilibrio ecológico y el daño que hemos hecho en las riberas del Río Villanueva hacen que las márgenes sean inestables y éste se esparrame por veredas y caminos.

Está muy bien organizar comités locales de emergencia, comisiones de la Defensa Civil, grupos de rescate y realizar todas esas labores loables y heroicas, pero es igual de importante tratar de empezar a discutir las formas de prevenir el riesgo.

Afortunadamente vivimos en una rampa.

Adrian Alberto Ibarra Ustariz
Gestor Villanueva mi@

Nuestra política es un carnaval

24/1/10 5 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!

En nuestra región lo más parecido a la temporada preelectoral son precisamente los precarnavales. En el momento ambos eventos coinciden, y son tan parecidos que no se sabe con certeza donde comienza una cosa y donde termina la otra. Los viernes y sábados por las calles avanzan bulliciosas las comparsas, verdaderas hordas de votantes encabezados por reinas, capitanas y candidatos forman extensas caravanas de alegría y espuma, donde el whisky barato y las nubes de maicena nos taponan la vista y cubren la realidad de nuestros rostros, igual que los discursillos y las gastadas consignas de los políticos que ‘enmaicenan’ la situación por unos días, mientras hacen fiesta con la voluntad borracha de los que vamos riendo y bailando sin saber muy bien para dónde.

Carnavales de disfraces, política de caretas. Por allá vamos los electores queriendo estar en la comparsa más alegre, la más grande, la mejor vestida, la que más reparte, mientras los mal llamados líderes van pegados a la carrosa vestidos con la capucha del que tiene más votos, y en lo más alto de la carrosa principal, aventando sonrisas, saludando con una manito que se mece en lo alto y la otra en la barandilla los dirigentes bailan al son de todos, mientras el fogoso ritmo de sus redondas nalgas nos hechizan y nos hacen olvidar que son los mismos. Los mismos candidatos de los mismos pseudopartidos, con los mismos apellidos y las mismas prácticas, camaleónicos con sus antifaces de yo no fui, felices cual reina o capitana, jugando a la gran batalla de flores, repartiendo flores para la situación, flores para su gran ego, flores para el futuro, flores para la gran comparsa ganadora que ha de reclamar su turno en la gran noche de coronación que este año puede ser en la KZ “La Aplanadora”. La aplanadora que luego termina arroyando a la mayoría, pero bueno, también puede ser en la KZ “La Enganchá”, lo que cambia es el cantante.

En el tren de la alegría y el desenfreno, el ‘hablamierdismo’ politiquero nos marea tanto que todos creemos compartir el sabroso proyecto de vida del ‘Ñato Mama ron’. Oímos y no escuchamos sus promesas que después parecen letanías de carnaval. Que hay que mejorar la salud de los hombres sin cabeza y las marimondas, que habrá vivienda para el que no se deje echar tabú o limón con azulin, que siempre habrá trabajo y no baldazos de agua fría, que habrá total seguridad democrática y sólo se permitirá que la guerra sea de bolsitas de boli, de todo se escucha en estas largas fiestas del ‘se vale todo’. Bailando y contentos vamos al gran carnaval de los comicios, donde se juega gran parte de nuestro bienestar y el de nuestras familias, detrás del Rey Momo con la espuma en la mano y la cabeza embotada no nos hace falta nada, sólo un trago más: “se le tiene, pégueselo, y ya sabe por aquí es el camino, usted sabe que estando allí nos ayudamos todos” y que siga la fiesta, ahí vamos sin mirar para atrás ni para adelante. ¿comida? también se le tiene, primero sopa de corruptela, más tarde guiso, guiso de erario.

Pero las elecciones y su carnaval pasan, Joselito se muere, el candidato ‘sale’ o no (es casi lo mismo) y queda el guayabo. Comenzamos a sentir la aplanadora en los huesos cuando lavada la maicena comenzamos a ver los mismos rostros, sin nada en el bolsillo ni en la conciencia, la cocina lucia y la nevera tipo piscina, todo igual o peor, luego las romerías, ¿y el doctor? “no, no el doctor no está atendiendo”, todos al rebusque de siempre, la sopa y el guiso indigestando, la cabeza doliendo por el whisky barato, las reinas se fueron y los candidatos también, y la comparsa, ¿la comparsa?, ya no existe.

Pero bueno, no todo es malo: el año entrante hay carnavales otra vez.

Adrian Alberto Ibarra Ustariz
Gestor Villanueva mi@

Patología Villanuevera

13/12/09 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!

Hablando con un viejo y buen amigo, joven, médico de una prestigiosa universidad, terminamos por hallar otra variante de la tan comentada especialidad de la dicción Villanuevera. Me comentaba mi amigo que después de encontrarse en sus estudios académicos con la terminología técnica y científica propias de la ciencia médica, ha tenido irremediablemente que acostumbrarse a cosas como que el descenso de los niveles de glucosa en la sangre que se manifiesta en sensación de hambre, pérdida de fuerza en las piernas, desgano, y que puede llevar a un estado de somnolencia o postración no es hipoglucemia como le dijeron en la Universidad, no señor, al que le dio, en Villanueva, le dio fue ‘la pálida’.

Independientemente de la patología, el desaliento o desfallecimiento de las fuerzas con privación del sentido, en vez de un desmayo, es claramente un ‘yeyo’ y puede derivar, dependiendo de su frecuencia, en una ‘yeyera’. Ahora, que por alguna razón, si realmente no se tiene pistas del origen del mal, es definitivamente una ‘maribundina rara’ o en ultimas una ‘vaina o maricada rara’ con la que eventualmente amanece una persona. Eso si, el medico debe cerciorarse si la persona no ‘sufre de azúcar o de la presión’ o si de pronto antes de llegar no tenía ‘torsones’ o ‘cagalera’.

Las razones por las que se acude al médico, naturalmente tienen que ver con la edad de los pacientes. En los niños es más frecuente una contusión o una herida, o mejor, un ‘morao’, una ‘cortá’ o una ‘carraspelá’ por un ‘tramojazo’, que se dio jugando bola, o porque se ‘pegó una matá’ en la cicla. Es común que la madre acuda con el niño con alguna afección respiratoria, es decir, porque está ‘apretao’, que bien puede ir acompañada de una ‘estornudaera’ y/o ‘moquera’o ‘moquillo’. Eventualmente pueden ir al hospital por alguna infección urinaria, que lo tiene hace dos días ‘prendío en fiebre’. De repente les da ‘Jasa-jasa’ o ‘salpullío’, nunca se sabe. A veces por correctos que sean los nombres suenan tan nuestros como la ‘culebrilla’. Pero en definitiva, si el muchacho no crece, está ‘pipón’ y con una ‘parasitera’ que no se le quita indiscutiblemente le echaron ‘mal de ojo’.

A veces con los adultos paradójicamente es más complejo, porque algunos explican vagamente que sienten ‘rayazos’ que le ‘cogen de la pierna hasta la espalda’. O a lo mejor un ‘puyazo’ en la ‘boca del estomago’. También es posible que les duelan partes tan inaccesibles como el ‘ñengue’ o las ‘chocozuelas’. El malestar estomacal o algún defecto en la digestión se pueden resumir diciendo ‘tengo daño’. Y como si se tratara de un plátano o cualquier otra fruta otro llega diciendo que tiene dos días de haberse hecho una herida y que por eso tiene el ‘dedo maduro’. Otros, un poco más fabulescos, afirman que al familiar que presenta inflamación del peritoneo, como si se tratara de un animal le ‘picó peritonitis’.

El caso de los abuelos es muy especial. Mi amigo calcula que un 40% de las personas de la tercera edad en Villanueva sufren de una sola enfermedad, que generalmente responde a la manifestación de varios decaimientos, pero que increíblemente son capaces de agrupar en un solo síntoma: ellos usualmente amanecen con el ‘cuerpo disgustao’ y los mantiene todo el día con unas ‘doleeenciaaassss’. Adicionalmente les dan cosas como un ‘bahío’ o una ‘quemazón por dentro’.

En los jóvenes es preocupante que cada vez hay más casos de accidentes y riñas, por que se ‘embarbascan’ o se ‘enjarinan’ tomando licor. Adquieren infecciones y es posible que alguno le salga, o más bien, le nazca un ‘nacío’, cuya versión más temida es la axilar, más conocida como el ‘golondrino’. Cada vez es más común que por problemas de estreñimiento y colón irritable se les salga la ‘morrana’.

Folclóricos, como somos todos por acá, a nosotros nos da ‘la sabrosita’ envés de escabiosis, nos atacan otras infecciones de la piel como ‘la quemadora’, y no sabemos de conjuntivitis, aquí nos afecta es ‘la miradita’. Las enfermedades de nosotros andan por ahí sueltas y toman el nombre de moda, por ejemplo, en estos días andaba por ahí el ‘abrazo de Chavez’; y para la muestra un botón, de casualidad ayer me sentí con malestar general, dolor de cabeza y vomito, y mi vieja apenas supo me lo dijo: ‘hijo, esa es la virosis que anda por ahí’.

Adrian Alberto Ibarra Ustariz

Gestores Villanueva mi@

El cantaito que amaña…

0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


A quién no le ha pasado? En donde estemos, una frase dicha con el cantaito propio o una palabreja, nos delatan. Si, porque…
El Villanuevero no es un tipo alegre, es alborotao
El Villanuevero no es molestoso, es jodón
El Villanuevero no es desapacible, es enchoyao
El Villanuevero no es malo, es dañao
El Villanuevero no es de baja categoría, es chimbiao
El Villanuevero no es de bajo recursos, es agrestero
El Villanuevero no está sin dinero, está limpio
El Villanuevero no es flaco, está llevao, jalao
El Villanuevero no está gordo, está jampuo, está cuajao, es un zambo, un mamerro
Para el Villanuevero no llueve duro, cae un mampano de aguacero
Para el Villanuevero no llovizna, cae una garuita
El Villanuevero no sale a rumbear, parrandea
El Villanuevero no toma tragos, se los pega
El Villanuevero no se emborracha, se enjarina
El Villanuevero no tiene resaca, está enguayabao
El Villanuevero no hace una diligencia, hace un mandao
El Villanuevero no come, se jarta, traga
El Villanuevero no toma jugo de corozo, toma jugo de tamaquita
El Villanuevero no está asustado, está cagao, aculillao
El Villanuevero no tiene cobijas, tiene arropijo
El Villanuevero no tiene amigos, tiene compadres, manitos, primitos
El Villanuevero no es poco agraciado(a), es un(a) nimal(a) feo(a)
El Villanuevero no está en una mala situación, está puyao
El Villanuevero no se cae, se esmondoguea, se pega una matá
El Villanuevero nunca tiene halitosis, tiene una bajará
El Villanuevero no se burla, pone de chercha
El Villanuevero no es tonto, es apendejao
Para el Villanuevero no está podrido algo, está abombao
Para el Villanuevero algo no está hediondo, está manío
El Villanuevero no se enamora, se traga, se encoña
El Villanuevero no corteja, echa el cuento
El Villanuevero no conversa, habla paja
El Villanuevero no se hace laceraciones, se pega una carraspelá
El Villanuevero no se broncea, se pone renegrío
El Villanuevero no se ensucia, está curtio
El Villanuevero no está reseco, está mojoso
El Villanuevero no es un tipo bueno, es una calidad
El Villanuevero no se complica, se enhuesa
Las Villanueveras no lavan la losa, lavan los chismes
El Villanuevero no besa, entrompa, martilla
Al Villanuevero no lo ignoran, le dan feliz dia del arbol
El Villanuevero no molesta, friega la paciencia
El Villanuevero no tiene un carro bonito, tiene uno alentao, pepiao, paraito
El Villanuevero no trafica en bicicleta, anda en cicla
El Villanuevero no se molesta, se emputa
El Villanuevero no cuelga algo, lo guinda
El Villanuevero no golpea ,da unos pasones
El Villanuevero no fracasa ,la caga
El Villanuevero no sale corriendo, pega un carrerón, sale en la hoja
El Villanuevero no trepa, se engarapita
El Villanuevero no tiene novia, tiene una hembrita
El Villanuevero no está en problemas, está en peringueta
El Villanuevero no se casa, se matricidia
El Villanuevero no tiene esposa, tiene una muje’ loca
Las Villanueveras no tienen esposo, tienen un piazo de hombre
El Villanuevero no come en abundancia, se mete un prendía
El Villanuevero no tiene hijos, tiene pelaitos
El Villanuevero no transpira, le da sobaquera
El Villanuevero no es adinerado, tiene la tula
El Villanuevero no es mentiroso, las cuaja, es un embusterazo
El Villanuevero no muere, pela el cacho, está listo, estira la pata
El Villanuevero no está engreído, está jabao
El Villanuevero no es apuesto, esta bueno
Las Villanueveras no te tienen rabia, te cogen pique
Al Villanuevero nada se le pone difícil, se le pone pelua, tesa

Por eso yo amo a villanueva, el pueblo que habla más sabroso en la bolita del mundo !!!

Adrian Alberto Ibarra Ustariz

Gestores Villanueva mi@

¿Por qué villanueva es lo mejor?

3 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!



Porque es la Cuna de Acordeones, verdadero epicentro de la gran región vallenata
Por el Festival Cuna de Acordeones
Por sus mañanitas de invierno que enguayaban…
Porque uno bebe en el atrio, y los soldados campesinos lo acompañan
Por las arepuelas del mercado después de la Misa del Gallo.
Por el Whisky, que es barato.
Porque la gente bebe y hace parranda por todo.
Por las fotos de Cayo Bemba
Por el arroz de fideo, quesito rayado y tajadas de plátano amarillo.
Por el cantaito viiiI, nomejoñe!!!
Porque venden los plátanos con música y a las buenas, a las buenas…
Porque el Valle queda cerquita.
Por el “…os pue’…” o el “…ajo veeee…”
Por el “bailaito” de Juanchito.
Por las malangadas… mmmm.
Por las peleas del Torito en la Plaza
Por la Burraca
Por los pastelitos de Los Mangos
Porque no falta un show
Porque todos nos hemos bañado en una cequia
Por el Guazara
Porque uno se tira, o tira al otro, en las fiestas del Guazara
Porque a la Tama no le han hecho cambio extremo y es feliz
Por la parranda negra
Por la parranda blanca
Por los Pasteles de Guillen 24 Horas
Por Ofa
Por el apercolle en Bella-Aurora o Luna Nueva
Por la 72, que es la Calle 6
Por el Callejón del Amor
Por Ian y Sandra
Por el Callejón del “Miao”
Porque nos gusta un bochinche.
Por la vaca loca el día de Santo Tomás
Porque los Zuleta son de aquí
Por la tienda del cachaco de la esquina
Porque somos “tirapiedra”
Por Televillanueva, “Canal cultural, Canal del futuro”
Por Júpiter y El Rosedal
Por la Salchipapa del Domingo en la noche
Porque cuando alguien se casa se va el gentío pa’ el atrio a bochinchá
Porque cada quince días hay un pasquín
Por los Quedaos y las fiestas de la Virgen del Carmen
Porque somos “enchoyaos”
Por el Festival otra vez
Porque nos ganamos el Grammy
Por las Chancletas que venden los Chimbolemas
Porque los Mototaxis y ciclotaxis tienen nombres de músicos
Porque los Urumiteros y los Molineros vienen a estudiar aquí.
Porque el Festival de Urumita y el de El Molino son parrandas de villanueveros
Porque el hospital siempre está en paro
Por los Gasanes
Porque cuando se va a acabar una novela o van a dar un partido se va la luz
Por la Parranda en el Cafetal
Por el Barrio “Pela el Ojo”
Por los circos a $500
Por las guerras de bolsitas de boli en los carnavales
Por los bolis de Tamaquita y Galleta e’ Soda
Porque nos arropamos con “ARROPIJO”
Porque cuando llovizna, pa’ nosotros está GARUANDO
Por la bombitas en Diciembre
Por los partidos en el Poli y en el 7 de Agosto
Por Toño Morroño
Por la levantada a bolsita en la Sagrada el viernes antes de Carnaval.
Por la Perdiciña
Por Lenin, el Pupilo… Que màs manito
Por los paseos a La Represa
Por las Matemáticas con Medosita
Por la Placita La Fe
Porque Villanueva es la TAPA!!!

¿y tú qué crees?

Adrian Alberto Ibarra ustariz
Gestores Villanueva mi@
Blog creado el 9 noviembre de 2006
Villanueva (La Guajira) - Colombia - Sur América

 
Villanueva mía © 2011 | Designed by RumahDijual, in collaboration with Online Casino, Uncharted 3 and MW3 Forum