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¿La libertad del bullying?

19/1/15 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Por: Marlon Consuegra (@Drmconsuegra)Ante las multitudinarias manifestaciones de apoyo a la libertad de expresión, por los recientes y repudiables hechos terroristas contra los caricaturistas de “Charlie Hebdo”, quiero hacer valer mi derecho a expresarme también. Y, considerando que mis palabras atañen un sentimiento de empatía con los familiares y seguidores de las víctimas, también considero que en determinadas circunstancias decir lo que se piensa podría ser peligroso, más aún en el contexto y/o el escenario donde se hacen valer esas libertades.

Consciente también de que mis francas palabras pueden generar ampollas en algunos sectores, aclaro que en ninguna parte del texto deseo justificar la violencia en ninguna de sus expresiones, ni escrita ni física; y además, quiero mencionar algunas precisiones sobre lo que son a mi parecer las pasiones, sin que esto me exima de responsabilidad por lo que publico.

La pasión es esa oscura energía que nace de lo profundo de los anhelos, es esa fuerza que se proyecta en lo que se admira, lo que se quiere ser o lo que se venera. Es muchas veces el motor que hace que individual o colectivamente se logren objetivos inverosímiles. Y digo que es oscura, porque gracias a esas pasiones (religiosas, políticas, regionales, culturales, etc.), se plagan muchos entornos con discusiones fútiles y monótonas en el mejor de los casos, o en el peor de ellos cuando hay víctimas mortales.

Polarizarme en uno u otro bando podría hacerme caer en lo que  estoy criticando en este momento, pero es mi derecho (más que mi deber), preguntar a los medios, ¿cuál es su responsabilidad en estos desenlaces fatales? –Culpar a los periodistas, tristemente víctimas a través de la historia por lo que publican, podría ser tan irresponsable como culpar a las mujeres víctimas de abusos sexuales, por la forma como se visten. Pero realmente no se trata de un problema de fondo sino de forma. Hay muchas formas de trasmitir lo que se piensa sin buscar herir la sensibilidad de las masas, o transgredir las complejas formas de la diversidad.

Entre las pasiones que paradójicamente más nos dividen y universalizan están las políticas y las de culto, curiosamente las más relacionadas en el derramamiento de sangre del planeta a través de su historia. Quiero por otro lado asimismo hacer mención a la risa, esa explosión fisiológica que nos humaniza y nos hace diferentes a cualquier otra especie, que puede desencadenarse por cualquier tipo de caricia, sonido o situación. Y es que el humor es en ocasiones la única forma de acercarnos a la realidad de la que queremos estar lejos.

Podría mencionar también a muchos genios del humor inteligente, con Jaime Garzón a la cabeza, (toda una institución en el tema), quien a pesar de la admiración que su aura generaba, no lo hizo inmune a las balas que lo silenciaron; y pese a su diverso repertorio, no recuerdo haber visto un programa que utilizara la religión como tema de burla; o Vladimir Flórez –Vladdo, otro genio del humor, agudo con el grafito, que con sus chispas de talento ha mezclado información, denuncia y humor, y las ha plasmado en un papel o medio digital, sin llegar a la vulgaridad en sus publicaciones, pero con enemigos públicos y privados tan numerosos como los conflictos existenciales de Aleyda.

Sabiendo que la prensa tiene un poder sobre las masas de infinita volatilidad, traigo a colación el ejemplo más sonado de la década de los 70´s, donde dos periodistas del Washington Post, mediante sus admirables investigaciones hicieron que de manera inédita, el hombre más poderoso del planeta, El Presidente Richard Nixon, dimitiera del cargo, por el famoso caso conocido como el escándalo del Watergate. Por eso insisto que su responsabilidad y su ética obligan que su oficio informe, denuncie, divierta, etc., pero que no se utilice de manera sistemática el bullying contra el dogma y sus practicantes como medio para captar seguidores, pues también pueden ser generadores de violencia; y si es cierto que “La pluma es más poderosa que la espada”, no utilicen ese cuarto poder para  encender la llama de los fundamentalistas que pueden estar dormidos hasta que sus formas de transmitir los despiertan.

 Finalmente, creo que la tolerancia no nace de un día para otro, y que son ustedes también uno de los pilares que han logrado enseñarnos mediante sus mensajes de sensibilización y socialización a reconocer y a aceptar la pluriculturalidad de la sociedad y a aprender a convivir pacíficamente con esas diferencias. Sigan utilizando de manera positiva esas herramientas y no utilicen la apología al odio contra las religiones o el pensamiento de las minorías, porque nadie tiene ese derecho.


Marlon Consuegra
Villanueva mi@

Aspirina para el dolor de pueblo

21/4/14 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Por: Marlon Consuegra. Es poco usual que mis escuetos escritos se desarrollen en primera persona, pero debido a que el mismo hace parte de un descubrimiento propio, y de gran trascendencia personal, voy a respetar esa identidad.

Como médico, ha sido parte de mi esencia escudriñar sobre los orígenes del dolor y luego de establecer esa etiología, se torna obligatorio para mí identificar cuáles son los medios para curar, aliviar o paliar esa queja. Sin embargo el arte y la ciencia de curar, pese a los adelantos y avances de la ciencia, siempre choca frente a la imposibilidad de resolver lo desconocido, tratando de menospreciar en cierto modo el éxito de terapias alternativas que demuestran mayor efectividad que la medicina tradicional.

Considerando lo anterior, es también sabido por muchos que la falta de un órgano de los sentido agudiza de manera compensatoria (y maravillosamente inexplicable) al resto de los mismos, haciendo que la percepción del mudo exterior sea registrada en mayor proporción por esa esponja ávida de información que es el cerebro. Es por ello que los ciegos por ejemplo, tienen tanto desarrollo del sistema auditivo y del tacto, que les permite reconocer detalles que para una persona normal, pasarían desapercibidos.

La integridad de mis sentidos era aparente buena, hasta que el estar lejos del pueblo me permitieron abrir los ojos y darme cuenta lo ciego y sordo que me encontraba. Esta experiencia sensorial se pone de manifiesto cuando a medida que me alejo del epicentro musical y cultural que representa mi región, se van diluyendo los colores, sabores y sonidos con lo que me he identificado desde que hacía parte celular de quienes me engendraron,  quienes a su vez recibieron esa información genética de sus padres. Es muy triste y doloroso el desarraigo, porque al no poder levantarme día a día con ese Cerro Pintao’ y perder de vista al amarillo más intenso del planeta que con arrogancia presume el cañaguate, comienzan a manifestarse los síntomas del “dolor de pueblo”. Inicialmente se calmaba este dolor cuando el color del concreto y la majestuosidad de los rascacielos nublaban parcialmente mi vista; pero todo empeoró cuando mi sentido del olfato dejó de percibir el olor de las mañanas de invierno y los matices del gusto se perdían simultáneamente cuando me di cuenta que una cerveza no servía para acompañar a un amigo sino una comida. Finalmente el “dolor de pueblo” se cronificaba hasta tal punto que sin darme cuenta, dejé de escuchar los acordes vallenatos con los que se acompañaban todas mis actividades cotidianas.

Este dolor se hacía tan intenso y a la vez tan real, que no permitía que mi éxito en otras áreas personales fuera disfrutado con plenitud. Fue en ese momento que decidí buscar ayuda profesional  y de gran especialización. Entonces entre todos los medicamentos que ensayé para mí, pude descubrir que ese dolor solo podía ser calmado por el efecto de las 31 Aspirinas que se incrustan en el lado derecho del instrumento más sanador del planeta: El acordeón vallenato. Obviamente observé mayor efectividad si se acompañaba de una docena de Mejoralitos que se ubican en su lado izquierdo. Cabe aclarar que me tocó recurrir a los mejores especialistas para lograr mi objetivo, y que de paso puedo asegurar que de Villanueva son los más grandes en la historia, haciendo especial mención de la digitación majestuosa de Israel Romero, la nota gruesa de Emilianito Zuleta, el lenguaje colorido de Orangel “el pangue” Maestre y de una lista interminable de médicos del alma que ha parido mi tierra. Y aunque lo que voy a decir a continuación va a generar ampollas en el país de los inconformes, tengo la convicción que a diferencia de Aracataca (que no volverá a parir otro Nobel), Villanueva seguirá dándose a conocer por formar desde sus entrañas a los mejores exponentes de la única música Nobel de Colombia.

Gracias a mi tierra, sus colores, sonidos y sabores, descritos tácitamente o de manera directa en cada una de sus obras musicales, pude liberarme de esa ausencia sentimental como dice Rafa, que da este “dolor de patria”, que en ocasiones se confundía con depresión, angustia existencial o malparidez cósmica. Y fue así como cada acorde musical fue desde la distancia engullido de manera absoluta por mi ser, aprovechando la mínima nota y frase de mi infinito vallenato, para que se convirtiera en la forma más elemental y efectiva para seguir curándome y nutriéndome a través de ese cordón umbilical del cual no me puedo, ni me quiero liberar.


Concluyo diciendo que un buen tratamiento debe dosificarse regularmente en la medida que los síntomas aparezcan, y en mi caso es todos los días de mi vida hasta que Dios me lo permita; convirtiéndose en un medicamento de por vida, que con gusto cumpliré. Por eso recomiendo a todo aquel que se encuentre lejos de casa, que para el “dolor de pueblo” reciba 31 Aspirinas y una docena de Mejoralitos bien tocados, por vía auditiva, ya que van directo al corazón. 

Garrote por punta y punta

21/10/13 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Marlon Consuegra  - Columnista. Qué sino trágico padecen algunos pueblos, condenados eternamente a la violencia, la desidia y el abandono. Nada más fácil que mirar lo más alejado de nuestras realidades para lamentarnos de manera inverosímil de la miseria en otros continentes; cuando somos justamente nosotros víctimas acostumbradas a vivir el día a día rodeado de inequidades, que por verlas a menudo se convierten en compañeros habituales, como aquel enfermo crónico que ve como lo mata cáncer, pero ya no le tiene miedo. Así también he crecido en una tierra rodeada de mar, sol y riquezas, cuya belleza y cultura han contribuido a mitigar la percepción de los vejámenes sociales de los que históricamente hemos sido víctimas por parte de los gobiernos centralistas de turno. Pero ese abandono no significa que no tengamos deseos de ser mejores, es sólo que la pelea de David y Goliat no siempre termina con el conocido resultado.

Somos gente que trabaja, crea, lucha, ríe, divierte, se apasiona, hace crecer a un país, y también vota. Pero cuando uno vota por un político local o nacional, lastimosamente sólo puede observar la punta del iceberg, y no termina votando por lo que esa persona o institución es, sino por lo que muestra, y casualmente es durante el ocaso de su mandato donde la oveja preelectoral muestras sus tendencias carnívoras y devoradoras. No por esto, los que votamos con una percepción correcta o equívoca, nos convertimos en lo que son nuestros mandatarios, porque sería como decir que 47 millones de colombianos son “paracos” cuando ganó Uribe, sólo porque a él se lo relacione con esos delitos. Aún existimos personas que creen en la gente y en la democracia, por eso votamos, y si bien un político puede desencadenar pasiones y polarizaciones (ambas negativas para el desarrollo), el periodismo también.

Estamos cansados de ser vistos como los parias sociales, los delincuentes regionales o como en otras partes nos dicen “los corronchos”. Una posición valiente y de denuncia la aplaudimos señor Gonzalo Guillén (@HELIODOPTERO), y a usted señor periodista lo dignifica, pero si llenamos de vanidades nuestros logros, nos convertimos silentemente en pares de los que señalamos y denunciamos. Es tan evidente su vanidad, que cuando el número de RetuitsRT, o Favoritos FAV, que tienen sus mensajes en la red social han disminuido, acude a la provocación de algunos apasionados y otros violentos para ponerlos en evidencia y ridiculizarlos de manera pública.

Reconozco que usted es un valiente señor Guillén, pero mi gente guajira también, porque lo que usted ha defendido con su pluma, nosotros lo hemos defendido con nuestra sangre y lo seguiremos defendiendo. No puedo hacerme el ciego o sordo frente a lo que se ha dicho en la guajira de “Kiko Gómez” o “Marquitos Figueroa”, pero debe ser la justicia que ambos compartimos la que decida si son o no culpables, pero de ser así, tampoco nos convierte en miserables, criminales, traquetos y más adjetivos des-calificativos que usted utiliza para ganar popularidad.

Le exijo enérgicamente que le pida una disculpa pública al pueblo guajiro, con la misma fuerza de ese odio que sus palabras demuestran, y que siga defendiendo y denunciado lo que su filosofía y moral determine, pero que no espere ganar popularidad a costillas del dolor del pueblo que en vez de recibir apoyo lo que recibe es palo. Termino estas cortas palabras, (aunque dudo que le de RT o FAV, porque no le da popularidad), citando a Robert Burton “La pluma puede llegar a ser más cruel que la espada”  y cierro con otra de Cervantes: “La pluma es la lengua del alma”.

Por: Marlon Consuegra

(@Drmconsuegra)

Evolución de las especies

31/3/13 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!



Marlon Consuegra
Columnista

“Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”. Este fue una de las frases célebres del evolucionista más famoso de los últimos tiempos, Charles Darwin; y es así como quiero comenzar esta reflexión, que sin lugar a dudas me ha venido rondando desde hacía mucho, pero fue solo hasta que pude experimentar en carne propia lo que significa ver a mi región desde otra óptica, cuando decidí publicar una inquietud que ronda en mi mente.



Se trata de cómo la globalización ha permitido que los estándares de vida sean homogéneos en cualquier punto cardinal de la tierra, de cómo la evolución del comportamiento humano tiende a marcar líneas invisibles de “No transgresión” entre las personas, y de lo complejas que son las ecuaciones entre el volumen de habitantes y la búsqueda de  la calidad de vida.

Todo este preámbulo deriva de la forma como se vive en las demás latitudes, donde el progreso y el dinamismo de las relaciones interpersonales son notorias y van enmarcados en un plano del respeto, y donde la muy triste y devaluada “viveza criolla”, no tiene ninguna cabida. Sitios donde la obligatoriedad de ceder el puesto a un discapacitado, o adulto mayor no deriva de una sanción o multa, sino de la cultura de la justicia sobre la igualdad, porque igualdad sería que todos tengamos las mismas prebendas y beneficios, mientras que justicia sería que las prioridades se brinden de manera espontánea a quien tiene menos oportunidades que nosotros. Me pareció tan inverosímil y tontamente risible el hecho que al subir a un transporte público, sus pasajeros dijeran y pagaran el costo de su trayecto, sin que fuese auditado su viaje, ni existiera un vigilante que corroborara esa transacción. Y es que tanta honestidad es tan culturalmente arraigada, que es increíble como sólo con la palabra se tazan algunos negocios, que en mi región nunca existirían sin antes demostrar hasta el certificado de nacimiento de Cristóbal Colón.

Porque es claro que entre más normas de seguridad se inventan en Colombia, más modernos y eficientes son los medios para violarlas. Eso ha generado una burocrática forma de vida a la que ya estamos acostumbrados, donde es más importante el papel que la verdad. Un ejemplo claro es al querer solicitar un crédito bancario, que hasta el detalle de tus más íntimas cuentas sacan de tus entrañas antes de entrar en una fase de pre-aprobado; y muchos me dirán que -esos son medios de seguridad-, pero yo digo que son herramientas que nos han hecho más complejas las cosas, y de la que silenciosamente somos víctimas en el día a día. O quién no ha sido víctima de una tediosa espera en una Urgencia de centros públicos o privados, donde se hace obligatorio entregar hasta recibos de pagos para autorizar una atención, repito AUTORIZAR UNA ATENCIÓN, o quién nos enseñó que una urgencia vital tiene espera o requiere de algún requisito para su atención, ¡nadie!; pero hemos evolucionado así por nuestro propio comportamiento de engaño y falsedad en contra del sistema, que ha obligado a quien tiene el poder a hacernos víctimas de nuestros propios inventos, y aunque crean que me voy lanza en ristre contra mis coterráneos, sólo me basta con mirar desde afuera lo que hemos estado haciendo tradicionalmente incorrecto, para emitir este concepto en busca de la armonía social.

Y es que sorprende cuanta honestidad mostramos en nuestros perfiles del Facebook o Twitter, cuando en muchas ocasiones caemos en la tentación de no devolver un vuelto de mas, o entrar a eventos públicos sin pagar entre otros.

Creo que los sistemas se simplificarán el día que comencemos a respetar normas mínimas como una fila, un semáforo, escuchar antes que golpear, evitar la palanca política, etc. y progresivamente será menos necesario tanta tramitología que nos hace malhumorados y más viejos.

A muchos le parecerá una cátedra moralista impartida por el menos indicado, pero la distancia en ocasiones nos hace mejores personas, porque no es un secreto que como dice la columnista de Semana María Ximena Duzán, -colombiano que se respete atraviesa el charco y aprende a hacer todo lo que no hace en Colombia. Deja de botar papeles al piso, empieza a reciclar, deja de fumar… y hasta termina votando en las elecciones-. Sin embargo el haber dejado mi patria en varias oportunidades, y en diferentes tiempos y locaciones me da un referente de las tendencias exteriores, y no resisto ver que mi pueblo termine convirtiéndose en una especie en peligro de extinción, siendo los parias y el último eslabón en la escala de la evolución cultural. Y si nos ufanamos de ser cuna de cultura, no pensemos que a esto lo compone un cambio generacional, sino una renovación de nuestra propia forma de ver al que nos rodea, con respeto hacia él y hacia el sistema. Tal vez en algunos tiempos seamos testigos de los frutos de nuestro comportamiento.

¿Vanidad o buenas intenciones políticas?

21/10/11 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Saltan a la mente múltiples interrogantes sobre la estructura de las diversas estrategias políticas de los que a nivel municipal aspiran a la primera magistratura; es una lástima descubrir en muchos de nuestros candidatos el común denominador que los identifica: “YO SOY EL (LA) ALCALDE (SA)”, a sabiendas de que cuando hay más candidatos que los que tiene Bogotá, (con 8.000.000 de hab), las posibilidades de llegar hasta ese cargo se reducen casi a menos del 20% por candidato.

Está claro que ocho de los actuales aspirantes, cualquiera que estos sean, serán derrotados en las urnas, y con ellos también sus buenas ideas sociales, y la esperanza de sus electores, pero que inquietante son las verdaderas intenciones de llegar hasta el final, son varios los argumentos que giran en torno a esas decisiones, por ejemplo: -es por medir fuerzas, -es para negociar después con los candidatos a cámara y senado, -es para ejercer una oposición respetuosa, -es para un cargo a nivel de gobernación etc. Y es en ese momento cuando uno piensa que el noble principio de la política donde prima más lo general que lo personal, cambia de dirección y se convierte en un deseo egoísta de alcanzar el poder para beneficio de uno o de pocos. Si esta teoría no fuera tan creíble, Villanueva hubiese visto alianzas estratégicas en aras de integrar diversos puntos de los planes de gobierno de las candidaturas afines, o por lo menos dar participación burocrática a las corrientes que juntas lleguen al triunfo; esto en busca de que más villanueveros se vean identificados con una administración, porque no es lo mismo que llegue uno solo, a que lleguen dos o más que representan a un número mayor de ciudadanos.

En ese mismo orden de ideas, está claro también que el alcalde electo, tendrá desde el 1° de Enero a la mayoría de sus coterráneos en contra por puros cálculos matemáticos, es por ello que cualquier caso de alianzas más que estratégicas serán convenientes, pues de este modo se reducirán el número de opositores y se integrarán mayores propuestas a un plan de gestión municipal.

Y no es decir que no hayan existido conatos de alianzas entre partidos, porque a voces se conocen los rumores de estas reuniones privadas o clandestinas a lo largo de este proceso preelectoral, pero cuyo cimiento es tan sólido como un castillo de naipes, que se basa en la desconfianza al opositor, manipulación de encuestas, el tradicional correo de las brujas y los pasquines entre otros. Es por ello que nunca ha tomado forma esa idea tan deseada por todo el Pueblo, “que hayan alianzas”, “que ganen los candidatos que logren uniones,” porque nuevamente afloran los intereses personales que generan una luz cegadora que confunden a los candidatos incautos que caen en el viejo truco de las arengas públicas y los compromisos nunca cumplidos antes de elecciones.

Pero no todo el panorama es sombrío, si tenemos una visión optimista de cómo están las cosas, el candidato que nos honre con su cargo, sabrá de antemano también que sus movimientos políticos serán vigilados con más sigilo y control que en anteriores administraciones, por el hecho que no ganará por mayoría absoluta sino por minoría más numerosa, y esto establecerá límites en sus libertades para administrar, y mayores detractores con medidas anti populares o que sugieran corrupción.

Finalmente quiero identificar el decálogo de las razones más comunes por las cuales votamos, y que ojalá no sean luego un lamento que cada 4 años se escuche en nuestra boca. Unas veces decimos que por votamos -por la tradición política de un partido, otras veces porque es buena gente y tiene carisma, -por su hoja de vida, -por apellidos, -porque si tiene plata y no va a robar, porque no tiene plata y así ayuda a los pobres que lo entienden, -por agradecimiento o por amistad, -porque tiene un buen discurso, pero pocos votos se basan en el análisis concienzudo de un buen plan de gobierno comparado entre sí. Por esto Villanueva, no te equivoques, vota por ti, vota objetivamente y no te dejes llevar por lo que te dan en campaña sino por los años que restan después de las mismas.

Por: Marlon Consuegra González
Fuente: www.vivatufm.blogspot.com

 
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