El Caso Colmenares

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El ser humano, a través de los tiempos, es poco lo que ha cambiado en su actitud ante la vida ajena –y más aún ante la muerte– sobre todo, cuando actúa en masa. Por eso, la curiosidad colectiva es más poderosa que la intimidad personal.

De ahí que, en el caso de la muerte del joven Luís Andrés Colmenares Escobar (hijo de un profesor universitario), se hayan tejido tantas conjeturas, unas que han terminado con asidero en la verdad y otras –muchas– que solamente se han urdido para ocultar esa verdad.

Desde el mismo momento de su muerte se jugó con la realidad, tal vez con el ánimo de falsearla. Según las personas que estaban con él cuando, de acuerdo a la versión de ellas Colmenares se suicidó, hasta que fuera encontrado su cadáver –17 horas después– un hilo de agua capaz de arrastrar solamente hojas, movió 125 metros el cuerpo exánime del joven.

Los resultados de la primera autopsia revelaron, como causa de la muerte, el golpe recibido al caer al caño donde se lanzó con el fin de suicidarse. Cuando meses después, el cadáver fue exhumado, se encontró que tenía no sólo una herida, sino siete. Y uno de los golpes parece ser el resultado de un botellazo (¡insólita manera de suicidarse!). Las raspaduras en las rodillas sugieren que fue arrastrado hasta el caño; lo que desvirtúa la versión del lanzamiento voluntario. Por la coagulación de la sangre del cuerpo y las livideces encontradas, los médicos deducen que pudo permanecer alrededor de 12 horas de cúbito dorsal y a él lo encuentran de cúbito abdominal. Tenía dos vértebras fracturadas y sufrió asfixia mecánica. Además, se le encontraron heridas sufridas antes de morir, mientras moría y posteriores a su muerte. La agonía duró, según los médicos, alrededor de diez horas (¡que extraña forma de suicidio!).

Cuando en razón de tantas inconsistencias se inició la investigación, María del Pilar Gómez –madre de Carlos Cárdenas Gómez, anterior novio de Laura Milena Moreno Ramírez, novia de Colmenares en la época de su muerte– y su amiga, la abogada Aidé Acevedo Santos, pretendieron cambiar el curso de las indagaciones del fiscal de reparto, a través de los buenos oficios del Director Nacional de Fiscalías, Néstor Armando Novoa, amigo personal del esposo de la abogada Acevedo. (¡Tráfico de influencias!) A este presunto intento de obstrucción a la justicia, se sumó la actitud de Blanca Inés Durán, a la sazón alcaldesa de Chapinero, y de su jefe de prensa, Rubén Acero, cuando se apresuraron a sostener como un suicidio el deceso Colmenares. Se ha hablado también de supuesta intervención en la muerte de Colmenares, por parte de los escoltas de Laura Moreno, cuyo padre es Jorge Enrique Moreno, industrial de mucho poder, pues es dueño de una multinacional contratista de Pacfic Rubiales. (¡Comercio de poder!)

Ante la avalancha de noticias que vinculan a Carlos Cárdenas con Mauricio Cárdenas, actual ministro de Hacienda y, para los días de los hechos, ministro de Minas y Energía y, en el gobierno de Gaviria, ministro de Transporte implicado en el caso Dragacol, Mauricio Cárdenas niega todo tipo de parentesco con Carlos Cárdenas. Sin embargo, muchos dicen que Carlos Cárdenas es nieto de Jorge Cárdenas Gutiérrez –padre de Mauricio y ex presidente de la Federación Nacional de Cafeteros– y sobrino de Paulina Cárdenas, actual embajadora de Colombia en Japón. (¡Abominable actitud!)
Cuando, en vista de los hechos, Carlos Cárdenas fue llamado a juicio, su familia nombró a Mario Iguarán Arana –ex fiscal general de la Nación– para que lo defendiera.

El día de la vista, el señor Iguarán se reunió –según los testigos– a primera hora de la mañana durante 42 minutos, con María del Carmen Vallejo, la juez que llevaría el caso. Esa tarde, Carlos Cárdenas fue sobreseído. Lo extraño es que Iguarán conociera con antelación a qué juzgado le tocaba en reparto el caso. (¡Cambalache!)

Una última inquietud, sobre toda esa red de intereses creados que parecen moverse detrás de esta trama: si Carlos Cárdenas no es sobrino de Mauricio  Cárdenas y este suceso ya va a cumplir dos años, ¿por qué sólo hasta mediados de marzo, y a través de un simple mensaje en twitter, el ministro desmintió cualquier lazo consanguíneo y no lo hizo desde el primer momento en que se le involucró con el acusado y por medio de una rueda o un comunicado de prensa? Algo más sustancial y consistente con la gravead de los hechos. Porque la imaginación, de inmediato hacen conexión entre el inmenso poder de los Cárdenas y de los Morenos ante la medianía de los Colmenares.

Ya lo dice el viejo adagio: «Cuando el río suena, piedras lleva.»

Gustavo Rodríguez Gómez
grg1939@yahoo.com
Tomado de “El Pilón”.

Adiós Susan

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Todavía consternado no he podido asimilar la partida repentina de la matrona Susana Núñez Villar (la hija de Rosa Irene Núñez y Víctor Villar, quienes hace rato dejaron el mundo terrenal), nos abandonó en la madrugada del viernes 27 de Julio, en el hospital Santo Tomas de Villanueva, donde había llegado sin vida, producto de un infarto fulminante, yo diría que dos y con esa fortaleza que la caracterizaba, ella misma ella misma abordó el vehículo y allí se desplomó, a pesar de los ingentes esfuerzos en primeros auxilios que le aplicaron su hija Magalis Peláez Núñez, su nieto Rafael Andrés Peláez Suarez y su madre la enfermera profesional Gloria Suarez Bonilla, quien se portó de manera gallarda de quien fuera por un tiempo su suegra y a quien nunca dejó de quererla y mimarla.

No lo he podido asimilar por su vitalidad y su fortaleza antes las adversidades de la vida que supo llevar y el día anterior estaba de lo más de bien. Yo era uno de sus asiduos contertulios y siempre el tema obligado, era la salud de su hijo Rodolfo, quien se recupera satisfactoriamente después de haberse sometido a trasplante de corazón y riñón en Bucaramanga y que todos lo hemos llamado milagro. Susan, como la trataba con cariño, me manifestaba que ella le había pedido a Dios que se la llevara primero para que su hijo viviera.

Fue la simbiosis que esta madre espectacular vivió con su hijo “el pungui”. Los ojos de ella eran su hijo, los ojos de él, era su madre; como así lo expresó una de sus nietas Andrea Peláez Alvarado, cuando con voz entre cortada reveló todos los sentimientos que sentía por su abuela, en la iglesia Santo Tomas, el sábado 28 de julio ante una parroquia abarrotada de gente durante su sepelio dándole la despedida a la gran matrona villanuevera. Y allí en nombre de toda su familia expresó lo que su abuela ya lo había manifestado en vida: que ella quería irse primero para que su padre viviera. Pareciera ser que el Dios Todopoderoso, la complació, porque las palabras tienen poder y si se ora con un corazón puro y sincero, Dios oye nuestras suplicas y de ahí que Susana muere para que su hijo viva. ¡Qué amor tan puro de una madre, por su hijo, al que quiso tanto, al que tanto amó y tanto extrañó en sus momentos de convalecencia!

Después llegó otro detalle más espeluznante. En el cementerio la despidieron con el mariachi de Villanueva, como ella lo había pedido en vida: “nada es eterno en esta vida…” y luego vinieron cuatro mas, así como en vida su “pungui” del alma le serpenteaba en cada onomástico y fue cuando el lloro y la congoja se apoderaron de todos los presentes, especialmente de sus hijos: la negra o Rosa, inconsolable por la partida de su madre; Rodrigo, acongojado por la tristeza y el dolor, murió el mismo día de su cumpleaños; Álvaro el mayor, con sus hijos Eliana, Álvaro e Iliana, haciéndose el fuerte, pero las lagrimas corrían por su rostro curtido por el sol; Huberlando, también haciéndose el fuerte, pero los sentimientos encontrados pueden más que la fortaleza; Sonia y su hija Hanna, inconsolables; Magalis, ni que decir junto a su esposo Martin Bernier y sus hijos Martin Andrés y Alicia, con un dolor profundo; Andrea y Angie sus nietas con un guayabo y una congoja y sus demás hermanos: Rafael Andrés, Susana, David, Rodolfo Carlos, Rodolfo, Yaneth, Raines, Liliana, entre otros, inconsolables, todos lloraron la partida de su abuela a la que tanto mimaban y consentían y a la que obedecían sin chistar sus regaños y sus consejos, porque así fue Susana, ejercía un liderazgo familiar y vivía pendiente de todo y de todos. Ningún detalle se le escapaba en vida. Sus hermanos Dorismel, “yayo o chibirico”, Wilson y Juan Carlos, lloraron la partida de su entrañable hermana. Ni que decir de su sobrino Luis, quien hacía las veces de su secretario, lloraba incansablemente y el profesor Lobato con 18 años en su residencia como su inquilino, quien ya hace parte de esta familia, enguayabando y nostálgico. Su hijo Jaime residente en Estados Unidos, llegó sobre el filo de las ocho de la noche y allí en la capilla del cementerio, su madre lo esperaba inerte para que él le diera el último adiós y fue el último suspiro de su hijo a su madre, fue un momento imborrable.

Susana se fue con la intranquilidad de que su hijo Rodolfo estaba en cuidados intensivos, a un sitio mejor, donde no hay dolor, ni tristeza, ni melancolía, lo único que allí se siente es paz, una paz celestial y si en vida cumplió a cabalidad con los mandamientos de Dios, la salvación está asegurada. Susana perteneció a la congregación del corazón de Jesús y ellos le dieron la despedida que ella se merecía. Por ello no debemos preocuparnos, porque la gran matrona Susana Núñez a sus 84 años partió a la tierra de nunca jamás y allí su espíritu se encuentra más fortalecido y radiante de felicidad para interferir ante nuestro señor Jesucristo, bendiciones a todos los suyos, especialmente a su hijo “el pungui”, para que se recupere y siempre la recuerde como la madre buena, la madre sacrificada que se fue para el cielo para que su hijo viviera. ¡Dios te bendiga por siempre Susan, por todo lo que dejaste en tu barrio, en tu Villanueva del alma, en sus amigas que fueron muchas y que te dieron tu ultimo adiós con lagrimas en los ojos, te dijeron hasta pronto! Adiós Susan, Dios te pague por tu amistad y tus consejos. Adiós buena amiga.

Hernán Baquero Bracho
Columnista Villanueva mi@


“Beto” Mejía, despedida a un amigo

La paga del pecado es la muerte, no lo digo yo, lo dice la palabra de Dios. Por ello, todos morimos, porque todos somos pecadores, así algunos asuman posiciones de “jesuitas” de que andan en santidad, porque sí fuera así, no morirían. El sábado 25 de Agosto asistimos a las exequias del amigo José Alberto Mejía Rumbo, o “Beto” Mejía, como era conocido en toda la región. Hombre valiente que se aferró a la vida y “ese mal” que hasta ahora no se le ha conseguido cura, lo fue minando por un largo tiempo de 25 años y sucumbió finalmente ante esta enfermedad agresiva, a los 69 años de edad.

“Beto” Mejía se distinguió en vida como un amigo incondicional con todos los que lo conocieron, quien poseía un talismán de simpatía y de ahí que la Iglesia Santo Tomás se encontraba abarrotada de gente, el día de su sepelio. El pueblo de El Molino, donde era muy apreciado se vino en masa. El Pueblo de La Jagua del Pilar y El Plan se hicieron sentir, de la tierra de donde es su esposa “Mera” Durán Salas (Nieta de La Vieja Sara y Sobrina del Viejo Emiliano), todos sus hermanos, sobrinos y sobrinas estuvieron dándole el último adiós al amigo “Beto” Mejía, hasta la Mítica Matilde Lina, la de Leandro Díaz, se hizo presente. Y el Pueblo de Villanueva ni se diga: Cientos de personas se hicieron presentes de todas las condiciones sociales, colmaron la Iglesia y la Plaza Simón Bolívar, para expresarle a “Beto” Mejía, cuanto lo apreciaban y lo querían.

Allí en La Iglesia el dolor de su familia se apretujaba en la congoja y en la nostalgia del ser querido que despedían en medio de la tristeza y el dolor. Sus hijos María, Sonia, Celia y José; su esposa “Mera” y su compañera de los últimos años Vilma López Urdiales expresaban todos esos sentimientos encontrados de un día triste y lleno de nostalgia. Por ello el sentimiento se sintió en todos los presentes cuando su nieta Yesmar, la hija de Yesid Mantilla y María Mejía, expresó todos esos recuerdos y emociones, de lo que representó su abuelo, como padre, como abuelo, como ser humano y entre palabras entrecortadas manifestó el cúmulo de cariño, en su despedida al gran “Beto” Mejía. De igual manera Alcibíades Plata o “Pipo” primo de “Beto”, quiso recordarlo con la canción del Juglar Camilo Namén, “Mi Gran Amigo” de una despedida a su estilo, en lenguaje sencillo y como él lo fue en vida amante de la música de Los Zuleta y de “Beto” Zabaleta, por ello su último deseo fue que lo despidieran con la música de Los Hermanos Zuleta, “Mi Hermano y Yo” y así lo despidieron los suyos.

En la misma Iglesia las palabras del Ex alcalde de Villanueva Narciso Guerra Torres, todavía retumban en el sitio sagrado, donde evocó la nostalgia de lo que “Beto” significó para él y su familia, especialmente de su hermano Jaime Guerra Torres y trajo a colación hasta los días de la violencia, donde en gesto gallardo, “Beto” Mejía, montó guardia en su residencia para proteger hasta con su vida al dirigente liberal y trajo al recuerdo en sus palabras al “Mono” Arrieta, Norberto Campo, “Míster” Pérez y Wilson Ustariz, sus amigos que se han ido. “Chicho” Guerra, hizo una descripción exacta de lo que fue “Beto” Mejía en vida. Por último las palabras del Ex alcalde de El Molino, el “Mono” Vence, se hizo sentir en nombre de su pueblo de lo que representó este soldado conservador, palabras llenas de emoción y de quimeras de una amistad verdadera. El “Mono” Vence, como siempre colocando la palabra adecuada, en el punto indicado del sentimiento y directo al corazón de la amistad y de la nostalgia.

Fue una despedida en grande, como él la profetizó en vida, que hasta de la montaña vendrían a su despedida. El Alcalde de La Jagua del Pilar Waldin Soto Durán; el Ex alcalde de Villanueva y actual Secretario de Salud Departamental Jorge Juan Orozco Sánchez, quien trajo un recado de dolor del Gobernador “Kiko” Gómez a toda su familia; el Ex parlamentario y Dirigente Conservador Rodrigo Daza Cárdenas; los Ex alcaldes del Municipio Narciso Guerra Torres, Julio Guillermo Bula, David Daza Guerra, Gonzalo Lacouture Lacouture, Rafael Peñaloza Amaya; Los Ex alcaldes de El Molino, Yesid Mantilla Zabaleta y Fernando el “Mono” Vence, el Ex alcalde de La Jagua del Pilar José Augusto Manjárrez; el Secretario General de Corpoguajira Gustavo Quintero Olivella y Concejales como Rafael Andrés Peláez, Wilder Rumbo, Adel Cortés, entre otros; y tanta gente asistió a darle el último adiós al buen amigo “Beto” Mejía y expresarles a los suyos su sentimiento de amistad y de su congoja en estos momentos de dolor y de ese guayabo eterno que los embarga por la pérdida de su ser querido.

Y sobre el dolor, alguien dijo que “el dolor es el precio que pagamos por el regalo de estar vivos”. Ahora bien, Gonzalo Gallo pregunta: “¿Cómo manejamos el dolor? Podemos enfrentarlo con serenidad o con rabia, con aceptación o amargura. Cada cual elige su camino. Cultiva espiritualmente.  Actúa con la palabra de Sócrates o Jesús ante el mal o la muerte. Por tanto, detente y pregúntate cuanto tiempo y cuantas energías dedicas a estar con Dios, a aquietarte, a arrojar máscaras y al desapego”. “Beto” Mejía, mi amigo, te fuiste a un sitio mejor. Donde no existe dolor, ni oropeles de la vida, sino una paz inmensa que de seguro transmitirás a todos tus seres queridos. Dios te conceda esa paz eterna y te guarde por siempre.

Hernán Baquero Bracho
Columnista Villanueva mi@

Los milagros de Santo Tomás

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Villanueva, la Villa Eterna de Santo Tomas, fundada por instrucciones de la Gobernación de Valledupar, en la época de la conquista y la colonia, un 18 de Septiembre de 1562, instruye al funcionario de esa gobernación Don Roque de Alba, quien no fue ni conquistador ni colonizador sino que en la época cumplió un mandato de ley por parte de la Corona Española en cabeza de la Gobernación del Valle de Upar y por ello es que no se encuentra su nombre registrado en los libros de el Nuevo Reino de Granada. Sin embargo los que estudiamos en el Colegio Santo Tomas en la década de los sesenta, podemos dar fe que el señor Rafael Antonio Amaya no enseñó a conocer la biografía de este gendarme español.

La Villa de Santo Tomas, que posteriormente toma el nombre de Villanueva, le ha rendido por siempre tributo y santidad a su santo patrono Santo Tomas de Villanueva, especialmente por los milagros que realizó en este pueblo y que quedaron plasmados en la obra “Villanueva” de los autores Rafael Antonio Amaya Núñez y  Manuel Fernández Frías y que hoy como un proceso histórico lo transcribimos como ellos los escribieron para recordar parte de esa historia épica de nuestro municipio.


“M I L A G R O S

El del ocho de Mayo de 1801. El río se desbordó sobre la población, amenazando exterminarla, lo cual fue impedido por nuestro Santo Patrono, según es nuestra firme creencia y según consta por la tradición, de la manera que vamos a relatar. Ante la catástrofe inminente el pueblo acudió a la iglesia en busca de la imagen, la que no se encontró. Arreció el pánico en los ánimos de los habitantes. Más fue pasmoso el asombro de estos al cesar de repente la inundación. Volvieron al templo a dar gracias a Dios y encontraron al Santo humedecido y salpicado de barro. Milagro! Milagro! gritaron y avivaron su fe en el Santo Patrono. Se recordaba la acción sobrenatural relatada en la forma siguiente: La víspera el cura abría por la mañana las puertas de la iglesia; el pueblo la arreglaba colocando flores y era colocada en sus andas la imagen veneranda, y principiaba el alumbrado tal como se efectuaba en las fiestas de la Virgen. A las 12 p. m. principiaba una llovizna y un gran ruido se oía; casi todo el pueblo se encontraba en la iglesia; unos orando; otros confesando y otras fuera del templo haciendo café; de una a dos de la mañana, comenzaba a oírse la creciente; muy temprano salía la procesión que acompañaban chicos y grandes; al llegar a la equina de la casa propiedad hoy del señor general Beltrán F. Dangón C., los que cargaban al santo hacían tres cortesías de frente y tomando el báculo del santo lo metían en la acequia que se desbordaba por todas partes y se volvía a repetir la misma operación de espaldas y seguían a la iglesia y el cura decía la santa misa.

Milagro de Barbarita. Fue en 1840. Una niñita criada por las señoritas Zoila y Wenselad Mato, llamada Barbarita, diez años tendría cuando un día, unas señoras de apellido Ramírez, amigas de la casa, pidieron consentimiento a las señoritas Mato para que Barbarita las acompañara a coger frutas al campo. Conseguido el asentimiento se fueron a su cometido, cuidando mucho de Barbarita; ya de regreso en las horas de la tarde, el río había aumentado considerablemente el volumen de sus aguas; temiendo, como era natural, que aún aumentara más, se apresuraron a vadearlo las paseantes, agarrando fuertemente de las manos a Barbarita; pero cuál sería su espanto y su desesperación cuándo una fuerte corriente se las arrebató y prontamente la ocultó a su vista; a duras penas lograron las desoladas señoritas alcanzar la orilla, pero la infeliz Barbarita había desaparecido; tal noticia traída a la población produjo la consternación general que es fácil suponer; las Mato en su dolor profundo, pedían, imploraban el auxilio de Santo Tomás para la increíble salvación de su amada niña; el pueblo se puso en movimiento; comisiones diversas a varios puntos del río. Ningún resultado. El pueblo se vistió de dolor y de luto. Una de las comisiones, la que siguió el trayecto de río abajo, que estuvo hasta las primeras horas del día siguiente sin descanso buscando la desaparecida, tuvo la inmensa fortuna de encontrar la inocente niña, sana y salva, en una pequeña isla, en medio de las sucias y fuertes corrientes del crecido río. Milagro! ¡ Milagro! Fueron las voces que dejaron oír los de la búsqueda y no otra cosa podía ser pues estaba a nuestros ojos tal acontecimiento, fuera totalmente de lo esperado o de lo natural. Al preguntarle cómo estuvo allí, ella, Barbarita, tranquila y serena contestó: un hombre me colocó aquí y me ha acompañado toda la noche y cuando fui arrastrada por la corriente ese mismo hombre me dio un bastón para que soportara su fuerza y no me ahogara. Villanueva entero sabe de este milagro de nuestro preciado Patrón, Santo Tomás de Villanueva.

Milagro de El Platerito. Era este el apodo con que esta buena gente nombraba a un señor platero, Manuel Antonio Bernuy, quien casó en este pueblo y en donde dejó familia; fue muerto en las guerras intestinas que se sucedieron después del 60. Ese señor, es fama, que tenía un lugar secreto a donde iba cada vez que tenía necesidad a traer oro en pequeña cantidad para sus trabajos; el tal lugar se encontraba en las faldas de la cordillera denominada San Pablo y que queda frente a esta población de Villanueva. Muchas, personas, entre ellas las señoras Francisca Valdés y Carmen Márquez (que aún vive) vieron el oro y conocieron prendas fabricadas por el célebre platero, con el precioso metal”.

Hernán Baquero Bracho
Columnista Villanueva mi@

“Villanueva” el libro olvidado

5/9/12 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


El pasado 26 de Julio del año en curso, se cumplieron 66 años, de la publicación del libro “Villanueva”, primera monografía que se realizó de nuestro municipio, escrita por el maestro Rafael Antonio Amaya Núñez y el Notario Único de este municipio Manuel Fernández Frías. Cuando fue publicado el entrañable libro, el colegio Santo Tomas, el icono de la educación guajira, llevaba 26 años de estar funcionando bajo la dirección de su fundador Don  Rafael Antonio Amaya Núñez. Colegio, que en la época era de los más prestigiosos y por allí pasaron prohombres de la región y donde se enseñaba latín, francés e inglés; idiomas que dominaba a la perfección el maestro Amaya Núñez,  y su nombre jamás fue cuestionado de lo que enseñaba, de lo que investigaba y de lo que escribió de la historia de su pueblo, en compañía de su grande amigo, el notario por excelencia Manuel Fernández Frías.

Hoy este libro que se constituyó en la base de la historia Villanuevera, se encuentra olvidado por la academia, por las instituciones educativas y por los profesores que enseñan historia. ¿Qué historia enseñarán?, ¿Si no conocen ni la propia historia de su pueblo?, ¿Cómo entonces enseñan historia universal?. La historia comienza por casa y ésta han tratado de mancillarla, no solo ella, sino de quienes la escribieron con dedicación, investigación y esmero. ¡Por Dios a donde hemos llegado!.

En todo caso para mis lectores, “Villanueva” el libro olvidado por los Villanueveros, debe ser reproducido, especialmente esta bandera debe asumirla, Ismael Fernández Gámez, nieto de uno de sus autores, Manuel Fernández Frías y como director del nuevo periodismo en La Guajira, Diario del Norte y Gámez Editores, hacer su recopilación y editarlo nuevamente. Este inolvidable libro, consta de un prólogo, escrito por otro hijo grande de Villanueva, Jaime Dangon Ovalle, Notario Único de Valledupar, quien en uno de sus apartes escribió: “Don Rafael Amaya y Don Manuel Fernández han querido publicar una monografía de la patria chica. Labor laudable”… “Relatan los dos ilustres Villanueveros la historia, vida y peripecias de la ciudad. Desde las primeras tribus y sus caciques, Guazara, Canopán y Guachirú, hasta la bella realidad contemporánea. Hablan de los milagros. El que salvó al pueblo de la inundación de 1801, operado por intersección de Santo Tomas, patrono nuestro. El de Barbarita en 1840”.

Consta el libro de una portada, que fue la bibliografía donde ellos investigaron para escribir la historia de Villanueva. Catequización y colonizadores, que fueron los “misioneros dominicos San Luis Beltrán, Fray Luis de Vero, Fray Gerónimo Barros y Fray Diego Javier, que estuvieron en Villanueva en el año de 1567”. También contiene el libro en su índice, la fundación de Villanueva, de la cual se ha venido  escribiendo. De la población y de los cuatro barrios que la conformaban en ese entonces: “San Luis, que queda al sur de la ciudad y que fue el núcleo inicial de la población. Cafetal, al este. Hormigueral al oeste y Arroyito al norte”. Contiene también lo que eran los actos religiosos, la Sierra Negra, costumbres del pueblo, milagros y familias principales. Es este el contexto de una de las primeras historias que se escribió de Villanueva y que hoy nuestro municipio debe conocer para bien de su población y como dice el aforismo popular, quien no conoce su historia está obligado a repetirla. ¡Así es y así será por siempre!.   

Hernán Baquero Bracho
Columnista Villanueva mi@

 
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