Maestro Wilson Guillermo Ustariz Mendoza

13/5/16 1 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Por: Fabrina Acosta Contreras

“Solo le pido a Dios que la reseca muerte no me encuentre
Vacío y solo, sin haber hecho lo suficiente”


Hoy recuerdo ese doloroso 15 de Mayo de 2011, día en el cual, se despidió el maestro Wilson Ustariz de la vida terrenal, pero es imposible olvidar a un hombre con un legado tan especial, un hombre sensible, generoso y espontáneo; con toda la disposición para compartir sus experiencias y grandes enseñanzas.


Quien conoció a Wilson lo recuerda como una persona cautivadora, de amplio léxico y reconocible nivel cultural, el hijo natal de Villanueva y el hijo adoptivo de Riohacha; lo conocí al interior de su familia con su rol de esposo amador y de padre ejemplar, también como el maestro, el amigo alegre y el hombre gentil que hasta al más desconocido saludaba. Era un ejemplo claro de dulzura, jocosidad y hermandad, como buen provinciano cuando daba un abrazo hacía sentir lo hermoso del afecto, era paternal de manera fluida, su naturaleza era esa, la de proteger, amar y orientar; su misión era la de enseñar por eso no es casualidad que en el día del maestro quienes fuimos sus aprendices existenciales lo recordemos con la melancolía de su ausencia, pero con la satisfacción de tener como herencia sus enseñanzas.

La historia se encargó de marcar la presencia de Wilson entre el 14 de Octubre de 1947 y el 15 de Mayo de 2011, como en su mejor homenaje se inmortalizó por sorprendernos con su anticipada partida justo el día del maestro, fecha especial de hombres tan sabios como Wilson.

Wilson Amante y Amado, maestro, folklorista, hermano, padre, amigo, político, investigador, te regalo estas letras que son mi más grande tesoro, recuerdo nuestras tertulias donde en medio de la ternura que entregabas a mi ser, aprendía lo necesario de ti, gracias mil gracias por permitirme compartir la más hermosa amistad.

Wilson Ustariz: Amante y Amado, Grande de Grandes, maestro de maestros:

 hoy te regalo lo merecido por ti, la certeza de un imposible olvido, MAESTRO DE MAESTROS, Orgullo Villanuevero, que el cielo se estremezca en este día donde nuevamente hago consciencia de lo difícil que ha sido para todos y todas tu partida,
 pero convencida que esa misma ausencia te torna siempre presente.


Gracias Carmen González

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Por: Hernan Baquero Bracho. El jueves 05 del mes que corre, partió hacia las moradas del Señor una mujer que Villanueva  no podrá olvidar por largo tiempo: Carmen González Daza, nuestra partera y enfermera mayor que tuvo la tierra de cuna de acordeones por lustros, el hospital Santo Tomás es testigo mudo y fiel de su trasegar por su capacidad de servicio que de manera desinteresada y con tanto amor sirvió a los villanueveros. Carmen la de la sonrisa permanente, quien se caracterizaba como un torbellino de simpatía y contagiaba con su parla y sus buenas acciones que pareciera por decirlo de esta manera que encarnara a la madre Teresa de Calcuta, por el amor y el cariño y el sacrificio como acudía no solo al hospital, sino casa a casa a prestar sus servicios como la mejor partera que ha tenido este pueblo.

La amiga sin par, la que servía a sus semejantes sin mirar hora ni calendario. Una mujer amigable y de procederes puros en su vida preclara y de sentimientos encontrados con su Villanueva del alma. La hija amorosa de Franco González y “Pacha” Daza, la esposa abnegada pero fiel a su eterno amor Rafael Del Gordo Barranco, el profesor “Fito” quien en los últimos años le devolvió ese amor y no se le despegó un instante de su lecho de enferma. La madre ejemplar o sino que lo digan sus hijos José, Nereida y María Angélica Del Gordo González, hijos que la cubrieron de amor y de cariño por todo lo que ella significaba en sus vidas, como ejemplo de ese apostolado  que tomó en todo su recorrido.

Como hermana del Sagrado Corazón y de La Legión de María, pareciera que desde lo alto descansó en paz en la presencia de la madre de Jesús. Tiene que haber alguna conectividad entre esta gran mujer casi santa y los designios de Dios. Ahí estaban ellas las de esta congregación acompañándola el día de sus exequias, el viernes 6 de mayo. Ni el aguacero torrencial que cayó, fue óbice para que la iglesia Santo Tomás se colmara de villanueveros para darle el último adiós a Carmen González Daza. Allí en el recinto sagrado el ex alcalde de Villanueva Jorge Juan Orozco Sánchez, en dos minutos exactos expresó lo que significó este gran ser humano lleno de nobleza, de misericordia y ante todo amor al prójimo. Dos minutos que fueron suficientes pero que  de manera certera, el dirigente villanuevero plasmó ante la feligresía la vida inmaculada de Carmen González. La homilía del padre Iván Peláez Manjarrez, tuvo un significado tan grande que caló en todos los corazones de los allí presentes. También de manera clara y concisa hizo un repaso de lo que fue la vida de Carmen y que estas exequias se convertían en una misa de acción de gracias por ella y su vida dedicada a los más débiles  y a los más vulnerables. Me uno al clamor del cura párroco, gracias, gracias, Carmen González por tu vida y tu dedicación a tus apostolados y a tantos seres humanos que nos trajiste con ese amor a este mundo. Como  yo, y cientos de villanueveros no tenemos como pagarte por todo lo que hiciste por nosotros y solo quedó el eco en la iglesia de los cantos celestiales del barítono villanuevero Eduardo Martínez Ferreira.


Dios la recibirá con alegría, porque su amor lo colocó por encima de cualquier interés económico o de otra índole. Nos duele su partida, pero sentimos regocijo en el alma, quienes fuimos sus amigos, ahora descansa en paz.

El concejo villanuevero en alza

4/5/16 0 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Hernán Baquero Bracho – Columnista Villanueva mi@.  Reza un aforismo popular, que después de la tempestad viene la calma. Las relaciones entre el concejo municipal de Villanueva y la alcaldesa del periodo anterior, es de todos conocidos que fue una relación tormentosa entre el ejecutivo y el legislativo del orden local. Denuncias fueron y denuncias vinieron y todavía no se han dado las respuestas que la ciudadanía espera.

En esta nueva administración bajo el liderazgo del alcalde municipal, con la mayor votación histórica del querer popular, Luis Alberto Baquero Daza y el concejo municipal como coequipero de su administración vienen haciendo las cosas bien como lo merece Villanueva. Otro dicho popular tiene cabida a la perfección en esta nueva administración que por el desayuno se conoce el almuerzo y así ha sido. El día 01 de enero, de su posesión como alcalde, en la plaza principal y teniendo como testigo al pueblo villanuevero, el cura párroco Iván Peláez y la iglesia Santo Tomás, expresó de manera tajante a los secretarios que ingresaron a su gabinete que había que atender por igual a los trece concejales elegidos y que no debería haber ninguna diferencia entre uno y otro. Y así ha venido sucediendo, los trece concejales  trabajan de manera unánime con el alcalde municipal, pero eso sí sin olvidar que ellos ejercen el control político de la administración y así también lo ha entendido el señor alcalde, cuales son las funciones desde el punto de vista constitucional que le competen al concejo municipal.

La armonía y las buenas relaciones que han mantenido alcalde y concejales han redundado en beneficio de Villanueva. De ahí las gestiones que “Beto” Baquero  ha logrado con el gobierno nacional y que una vez aprobado el plan de desarrollo municipal que es la brújula y el norte de una administración, las obras se iniciaran en los cuatro puntos cardinales del municipio. Uno de los primeros compromisos del alcalde con su concejo fue el de adecuarles y proveerles un buen recinto con todos los elementos que amerita un dormitorio de la democracia municipal. El concejo  de Villanueva, hoy luce como un excelente recinto con todos sus haberes para allí, llevar a cabo los debates por el bien del desarrollo del municipio.

Podemos afirmar sin ambages que el actual concejo municipal de Villanueva está en alza, ha mejorado ostensiblemente la confianza y la credibilidad con el pueblo de Villanueva. Su presidente, un hombre de lucha y con experiencia en el sector político como lo es José Joaquín Vence Pájaro, viene haciendo las cosas bien, frentero cuando tiene que serlo y claridoso en sus actuaciones. Ahí lo acompaña un joven conservador Cristian Puche, con ideales y sueños por construir; una mujer de armas tomar como lo es Liliana Baleta, quien también se está iniciando como empresaria en café gourmet. Ubaldo Pérez Cortes, el único concejal que quedó del periodo pasado, con su experiencia y su servicio desinteresado está otra vez en la brega para servirle a su pueblo, Alexander Sánchez Cardona, empresario, conocedor del tema económico y servicial a más no poder, una gran persona. Xavier Guerra Acosta, un joven profesional de las nuevas generaciones quien viene trabajando con visión y misión por su pueblo;  Celso López Guerra, Randy Baquero y Jaime López García, quienes laboran en la multinacional Cerrejón, serios y estudiosos en sus deberes y en sus haberes. Joharis Martínez, otra de las mujeres con carácter y personalidad que defiende la institucionalidad a capa y espada. Marielo Rodríguez Daza, otro gran elemento que integra el actual concejo municipal, con un liderazgo social a cuestas y que tiene el reconocimiento de un gran sector villanuevero. Oscar Villero Quintero, un concejal de criterio y de personalidad, y con decisiones propias, que lo ha venido demostrando en este periodo y no destiñe ni con presión y Pedro Colmenares Rodríguez, un concejal sin pelos en la lengua para cantar y decir verdades y con personalidad definida, buscando siempre el bienestar de su pueblo. Son trece concejales que trabajan de manera armónica, sin prevenciones y de manera profesional encaran los debates en bien de Villanueva y de su comunidad ahí los acompaña como secretario y con experiencia en el área el ex presidente del concejo municipal Luis Fernando Carrillo.

Es bueno que los nuevos tiempos estén generando nuevas oportunidades, porque de las dificultades del pasado, se han venido construyendo y se ha venido aplicando reingeniería a los nuevos procesos democráticos en bien de Villanueva, de ellos mismos y de todos sus habitantes. Qué bien por el nuevo concejo de Villanueva.

Promesas mineras

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Por: Pascual Gaviria. Desde las ciudades, la minería es vista como un solo demonio. Sea que la hagan ilegales en el río Sambingo, en el Cauca o en las laderas de Buriticá, en Antioquia; sea que la muevan barcazas en Santa Marta o el largo tren carbonero en La Guajira. No importa que las siglas de quienes explotan las vetas sean de una multinacional o de una bacrim, desde el hollín de las ciudades se percibe la misma destrucción y la misma riqueza en manos de unos pocos, bien sean encapuchados o encriptados tras unos contratos casi siempre opacos. No extraña entonces que la delimitación de Santurbán sea una victoria para los universitarios en Bogotá y una derrota para los habitantes de Vetas y California en Santander. O que en Ibagué buena parte de la ciudadanía apoye una consulta, impulsada por el alcalde y una mayoría del Concejo, para evitar proyectos mineros en las tierras del municipio.

Pero es imposible negar que no pocos departamentos y municipios se han acostumbrado a economías mineras. Casanare, Meta, La Guajira y Cesar centran más del 20 % de su Producto Interno Bruto en la extracción de recursos no renovables. Su dependencia de las transferencias de la Nación y los recursos del Sistema General de Regalías ha ido creciendo hasta hacerlos inviables sin el trabajo de los taladros, el estruendo de la dinamita y el trajín de los carrotanques y las volquetas. La Guajira, por ejemplo, sólo logra el 12 % de sus recursos con ingresos tributarios propios, la mayoría por impuesto al consumo de cerveza y estampillas. En 2014, los ingresos corrientes del departamento fueron de $65.593 millones, frente a los $565.374 millones que ingresaron por regalías en los años 2013 y 2014. Si se mira el índice de dependencia de las transferencias y las regalías que ha construido Planeación Nacional, Casanare, Cesar y el Meta tienen incluso mayores necesidades de los ingresos mineros que la propia Guajira.

La pregunta más importante es qué tanto aportan los ingresos extraordinarios a las condiciones básicas de los habitantes en las zonas mineras. Una respuesta provisional acaba de intentar Fedesarrollo con un estudio sobre los cinco municipios guajiros con influencia directa del Cerrejón (Albania, Barrancas, Uribia, Maicao y Hatonuevo). Sobre los ingresos recibidos no hay duda. Sólo en impuesto de renta, Cerrejón pagó en 2014 algo más de $200.000 millones, y en regalías la cifra alcanzó $461.000 millones. La Guajira ha mejorado sus números gruesos en los últimos cuatro años; su índice de pobreza cayó desde el 69,8 % en 2010 hasta 53 % en 2014. Aunque sigue estando muy lejos de la meta de 28,5 % planteada para 2015, y sus cifras sólo son mejores que las de Chocó y Cauca. En ese mismo lapso de tiempo, los cinco municipios bajo influencia del Cerrejón mejoraron en cerca de 19 % el Índice de Desarrollo Integral que mide Planeación Nacional basado en cumplimientos del Plan de Desarrollo, eficiencia en provisión de servicios de educación, salud y agua potable, y gestión y desempeño fiscal. Los municipios cercanos al Cerrejón mejoraron más que otros municipios carboneros y petroleros con ingresos per cápita similares. Maicao fue el caso más destacado, logrando pasar de desempeño “bajo” en 2010 a “sobresaliente” en 2014.

Las mediciones también demuestran que los municipios no logran garantizar continuidad y calidad en sus servicios. Al momento de medir eficiencia, todos tienen resultados decrecientes sin importar que los recursos sigan llegando. Derroche de recursos públicos, debilidad institucional y corrupción son una constante difícil de cambiar. Los recursos mineros sirven para perpetuar malas costumbres administrativas y tumbar a muy bajo ritmo las condenas de la pobreza.


Tomado de elespectador.com

Aquella Villanueva

1/4/16 1 comentarios ¡Deja tu comentario aquí!


Por: Rosendo Romero Ospino. Era un niño cuando tuve la dicha de presenciar las piruetas del capitán Roberto Isaza, que en su avioneta pasaba rasante al copito de los cocos, espantando al jarocho pájaro Vito vi. Luego se remontaba hasta las nubes y apagaba los motores dejando caer el aparato en peligrosas volteretas, y ya al límite de la angustia salvadoramente encendía el motor y arrancaba de nuevo. De ipso facto en un ¡Ay! Quedaba con las llantas para arriba, eran de película aquellas audaces filigranas del capitán Isaza, mientras en el pickup de la cantina ‘El Carajazo’ sonaba ‘La paloma volantona’ del maestro Calixto Ochoa y mi vecino prendía su camión ladrillero con una manigueta que le introducía por la parte de adelante.

A mediados de los años sesenta, Villanueva se extendía sobre un hermoso pedregal al lado izquierdo del corazón del Valle, era la despensa agrícola del sur de La Guajira, rememoro las hileras de las mulas bajando de la sierra negra, los sábados cargadas de naranjas, arracachas, cebollín, plátanos, dominicos, malangas, aguacates, repollo, etc. El rio Villanueva serpenteaba cristalino en su costado sur y cuando crecía bramaba cual toro bravo haciendo crujir los peñascos que agredían las raíces del piñón y al gigante caracolí impávido ante la embestida de aquella serpiente marrón “con fuerte olor a palo podrido y fango serrano”, mezclado con el perfume rivereño de La Guamacha madura. Ese rio fue el primer poeta cantor amigo mío.

Era estampa costumbrista, era un muchacho madrugador cruzando casi todo el pueblo montado en una mula con dos calambucos de leche. Mi madre Ana Antonia Ospino nos deleitaba el paladar con un exquisito jugo de guanábana batido con remillón y hielo picado, que yo compraba donde un paisano que tenía los bloques tapados con broza de cascara de arroz y con un punzón partía los trozo que colocados en la olla los cubría echándole unos puñados de brozas para que a mi regreso no perdiera la fidelidad de su costo.

Las puertas no tenían cerraduras, se trancaban por dentro. El mobiliario consistía en un tinajero con dos tinajas, una mesa de tabla torneada y cuatro taburetes, una ponchera con su base de madera llamada “agua manil”. Aun veo a mi papá tocando por las tardes su acordeón y me veo llevando las trozas de Macurutú a donde Moya, para ganarme un trompo. El carpintero era ecuatoriano y nunca más se fue.


El tiempo voló y llegó el progreso, amé profundamente aquella Villanueva. Pero de ese tiempo solo anhelo a mi amigo el rio. Corresponde a nuestros alcaldes forestar y reforestar los nacederos surtidores de los ríos, si mueren también se acaba la vida.

Tomado: elpilon.com 

 
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